SIN ÉPICA
Wcelogan
Nuestra historia es una divina comedia,
una epopeya del clímax absurdo.
Reímos donde otros rezaban
y llamamos destino
a una torpeza compartida.
Fue una decadencia escrita
en las paredes del olvido,
con trazos inseguros,
como se escribe lo que no se piensa releer.
Quedó obsoleta la memoria,
ese archivo sentimental
que siempre miente a favor del cariño.
También envejeció la impertinencia
de alguna caricia furtiva
que hoy llega tarde.
Eso es todo.
El apogeo de nuestro amor
es una ruina en erosión.
Allí, los roedores del rencor
van royendo migajas de lo que fuimos,
afilando los dientes en silencios largos,
haciendo nidos en la desidia.
Nos prometimos eternidades
con la irresponsabilidad
de quien no ha perdido nada.
Juramos sin cláusulas,
besamos sin letra pequeña,
y firmamos el futuro
con tinta soluble
y sangre de rutina.
Hubo días gloriosos, sí,
cuando el mundo parecía un mal rumor
y bastaba una risa tuya
para corregir la realidad.
Pero incluso los milagros
se cansan de repetirse.
Luego llegaron los hábitos del cuerpo,
el amor dicho en piloto automático,
las preguntas sin respuesta
y las respuestas sin pregunta.
Aprendimos a tocarnos
sin encontrarnos del todo.
Y sin embargo,
nadie rompió nada.
No hubo gritos memorables,
ni portazos dignos de leyenda.
Solo este desgaste educado,
este adiós con buenos modales,
que no merece aplausos.
Por eso el final no será épico.
No habrá incendio,
ni lágrimas en cámara lenta.
Simplemente un día,
cuando todo esté en su lugar,
cuando ya no duela ni importe,
alguien preguntará por nosotros…
y no habrá historia que contar,
porque al final
no nos perdimos por falta de amor,
sino por algo mucho más imperdonable:
aprendimos a estar bien sin el otro.
-
Autor:
Wii (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 23 de enero de 2026 a las 00:02
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 1

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.