No necesito ladrones y bastardos, ni mediocres, ni indignos, ni esclavos
de sus pasiones que cavan sus fosas en la derrota; tampoco presidiarios liberando
sus barrotes, escapando de la justicia.
Innecesariamente se requieren dedos hábiles, contantes y sonantes, billetes,
palabras hostiles, pases, miedos o planes de vida... En vano se necesita alguien que controle su cronometrado sentimiento, latido, gemido o, como demonios sea.
A veces pienso —sí— a veces siento que las musas ya no existen y que los poetas son
meras palabras, abstractas y absurdas.
A veces pienso que te irás lejos de mí, sola, con el egoísmo de querer retratarte, sin saber cómo; serás solo eso, retrato del orgullo, de tu amor que no se olvida y de mi amor que no te olvida.
No necesito cepillo de dientes, ni peine, ni jabón, ni pantalón; tampoco navaja, ni revólver, ni bandera. Sí quisiera un poco de tu fantasía para espantar a la muerte, por lo menos, por un breve lapso.
No necesito tus besos si en verdad no dan cariño, ni contienen sentimientos; tampoco preciso un precio o un regio orgasmo de circo donde alegrar tus tristezas, llenas de payasos melancólicos y malabaristas desequilibrados.
Sí quisiera, por lo menos, poder tomar de aquel vino que ensueña y hace sonreír febrilmente un poco con nostalgia, tan parecida a la letra de un edípico tango.
No necesito custodias, ni memorias, ni historias baratas; tampoco sátiros, ni secuestradores. Lo que sí hace falta es un poco de justicia. No hace falta el número que envicia, tu codicia, ni tu olor a desconcierto...
Necesito tu amor y tu yo y las cenizas que quedan de mí, por fundirme en vos y querer pertenecerte.
A veces temo —sí— a veces siento que te irás lejos de mí, sola, con tu egoísmo de querer retratarte, sin saber cómo; que lo harás sin embargo y posarás la orgullosa instantánea sobre mi foto vieja; que no precisa de lágrimas de sangre, ni sueños, ni recuerdos.
No es necesario corruptos y estafadores, necesito de vos un gesto, una cura, un encuentro, ternura. Me hace falta mi retrato y tu egoísmo en mi yo...
A veces creo —sí— a veces creo que las musas ya no exigen y los poetas son meras letras inconclusas, absurdas y abstractas, que decadencian la belleza... A veces pienso —sí— a veces siento que necesito tu retrato.
Jaher
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Autor:
Jaher (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 22 de enero de 2026 a las 18:55
- Comentario del autor sobre el poema: Del recopilatorio "Versos, Cursilerías y Amor" (2003-2025) Poema de amor/triste/prosa poética
- Categoría: Amor
- Lecturas: 1
- Usuarios favoritos de este poema: Hernán J. Moreyra

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