La patrona
Y un día sin darme cuenta, pasaron los días y pasaron los años y se fueron las mariposas amarillas aleteando silenciosas
Y una noche de truenos y relámpagos de rayos y centellas, de huracanes y lluvias torrentosas
Se fue la mujer de mis amores entre sombras de miedos misteriosas
Se llevó sus pocas vestimentas en una caja de cartón e iba rauda, sudorosa y temblorosa
Quedé perplejo y paralizado entre las penumbras de celos iracundos sospechosas
La seguí de cerca y los relámpagos iluminaban su bello cuerpo de sus enaguas al viento, de su elixir amorosa
Marchaba presurosa y al cruzar la cerca de alambre de púas, se quedaron sus enaguas y allí incrustadas quedaron parte de sus rasgaduras sangrantes de su selva maravillosa
Empezó a bajar por el desfiladero hacia el lecho del caudaloso río de aguas tenebrosas
Me escondí detrás de un árbol de mis sospechas del corazón de infarto dolorosas
Y allí en la orilla del río la esperaba una barca con su barquero, que la recibió en sus brazos de besos cariñosas
Y partieron río abajo, la barca y el barquero, llevándose la mujer más querida y hermosa
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El rancho y los potreros quedaron tristes por la huida de la mujer de mis ardientes amores
Mi cuerpo enmudeció y mi alma se llenó de soledades de pánicos y temores
Y pasaron los días y pasaron los años y se secó el jardín qué una vez fue florecido de fragancias y de deliciosos olores
Las aves huyeron llevándose sus trinos y cánticos y hasta el colibrí que chupaba las flores
Los árboles perdieron sus hojas y verdores y se cayeron sus frutos por sus intensos calores
Los animales de pastoreo saltaron la cerca huyendo despavoridos y hasta los perros con sus ladridos, asustados con la sombra de sus horrores
Los días se volvieron grises y nostálgicos y se apagó el pabilo y la llamarada que prendía los motores
Las cenizas del fogón de leña se las llevó el huracanado viento, volteando hasta las sillas de los comedores
Hasta los colores del atardecer con sus bellos arreboles perdieron su encanto, si antes eran hermosos y encantadores
Todo en el rancho de paja era lóbrego y sombrío, lúgubre y siniestro, tétrico, sin chispa, sin luz, ni resplandores
Con la huida de la mujer de mis amores, se marchitó mi vida y todo apesta y hiede a sangre de traidores
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Y pasaron los días y pasaron los años y los tiempos se llevaron mis risas y mis escasas felicidades
Me volví flaco y ojeroso, encorvado y culichupado, falto de amores y lleno de quejambres y necesidades
No volvieron las primaveras, ni las mariposas vigorosas, ni las vacas, ni los perros, solo huyeron llevándose a cuestas sus libertades
Los árboles se volvieron unos chamizos secos y a punto de caer de tristezas en sus debilidades
Al rancho y los potreros los invadió la maleza con el fragor de la desolación en sus gravedades
Y a mí me arropó la melancolía, la nostalgia y el temblor de las ansiedades
Se fue la mujer de mis amores y no me dejó ni sus fragancias, ni sus pudores, ni el olor de sus intimidades
Solo me dejó parte de sus ensangrentadas enaguas, que dejó tiradas en la cerca, un trapo lleno de frialdades, con el ego de sus vanidades
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Y pasaron los meses y pasaron los años y no volví a saber nada de aquella mujer bella y hermosa
Y una tarde me fui todo cojo, torcido y turuleco, hacia la cima del desfiladero a presenciar la naturaleza, las montañas y el río en forma silenciosa
Cuando de pronto, allá abajo en la orilla del caudaloso río, llegaba una barca sin barquero, llena de niños con risas y carcajadas maravillosas
Subieron por el camino hacia el rancho, encabezados por una mujer que se conocía el sendero en forma asombrosa
Y llegaron a mi choza, que un día fue una cabaña y una granja de alegrías esplendorosas
Salí presuroso a recibirlos y todos se me abalanzaron de saludos y abrazos y de aquella bella mujer, el beso y la caricia amorosa
Y allí en medio del rancho de paja, triste y lóbrego y rodeados de sus hijos, me pidió perdón en forma respetuosa y muy bondadosa
Y esa noche brilló y se encendió la luz en el rancho, que por años permaneció oscura y entre penumbras misteriosas
Y el catre que me servía como cama, la pasión desenfrenada entre los dos, la hacía chirrear y vibrar en forma temblorosa
Y la pasión se desbordó y sus volcanes me quemaron con su lava hirviente y su tupida selva me dejó explorar y admirar su belleza pasionaria de ansias deliciosa
Y nos dieron las diez y las tres de la madrugada y el sol de la mañana nos recibió en sus albores de pasiones cariñosas y en verdad muy amorosas
Los árboles volvieron a respirar, las mariposas amarillas volvieron a revolotear con sus coloridos de vaivenes vigorosas
La primavera no se hizo esperar y el jardín volvió a florecer y el rancho se llenó nuevamente de fragancias y aromas olorosas
El rancho volvió a cobrar vida, los niños corrían, las reses regresaron y los perros con sus ladridos volvieron a su amo en forma presurosa
Regresó la mujer de mis amores, regresó la felicidad con alegría y todo transcurría, la vida querida y armoniosa
Se ve el esplendor de la bella naturaleza, se ve la alegría del hogar y el rancho se iluminó con amor y de pasiones con el toque mágico de mi mujer querida, la más bella y de todas las más hermosa
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Y pasaron los meses y pasaron los años y el tiempo llenó mi cuerpo de gritos y quejidos de escalofriantes y de penosas enfermedades
Los muchachos se encargaron del rancho y para ellos toda era armonía y felicidades
Y un día, la mujer querida, la mujer de mis amores, salió de prisa corriendo y gritando pidiendo ayuda, porqué mi alma se estaba yendo al infinito a grandes velocidades
Y pasaron los años….
"Joreman" Jorge Enrique Mantilla- Bucaramanga enero 22-2026
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Autor:
Joreman (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 22 de enero de 2026 a las 17:17
- Categoría: Amor
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