No callaron tu guitarra, Federico,
aunque quisieron enterrarla en pólvora.
Tus versos siguen cruzando la noche
como pájaros que no obedecen al miedo.
Granada sangró contigo,
pero también floreció en tus ojos abiertos.
En cada patio donde el agua sueña,
tu voz se alza como fuente intacta.
Yo, caminante de otra aurora,
te nombro y me nombro contigo,
porque tu crimen no fue solo tuyo:
lo compartimos los que creemos en la belleza
más fuerte que las balas,
más eterna que el odio.
Y así seguimos,
con Machado, contigo y con todos,
levantando sobre la herida
un canto que no muere.
Antonio Portillo Spinola
-
Autor:
Spinoport (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 22 de enero de 2026 a las 04:19
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 0

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.