Deslizo mi boca a su pozo bramante.
Beso sus cumbres de nieve radiante.
Me apodero de sus girasoles.
Hay una hecatombe en su mundo
cuando apuntalo con mi paladar
el badajo de su templo rotundo.
Señora mía, su manantial me pertenece.
Su agua destilada en mi voz se envilece.
Su agilidad osada asalta mi erupción
y la mella con magnífico desprendimiento.
Recital exorbitante de metáforas;
tan delirantes, que llueve de su abanico irreverente,
oráculos líquidos que bebo sediento.
Llueve tanto que los cauces se inundan
y florecen hierbas carnívoras.
Tus cuatro cardinales me dan la espalda
y saboreo el néctar de su lado prohibido;
lo jadeo, lo devoro, lo acumulo.
Proyecto mi energía voraz
en su oscuridad prolongada.
Intensidad gozosa, delirante,
embustera de ambos mundos.
Tan asiduas son mis embestidas
que tu súplica se torna erótica.
Casi a punto de llover intensamente,
salgo de tu huerto y esparzo mis semillas
en el umbral de tu aliento.
Tus entrañas se sacian con mi láctea solución...
Endulza mi chocolate con tu ritmo
y bebe mi café de rima, mientras
terminamos una métrica desnuda
y ensayamos una estrofa de jadeo intenso.
© El Yarawix
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Autor:
Joel (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 21 de enero de 2026 a las 23:12
- Comentario del autor sobre el poema: © EL YARAWIX Todos los Derechos Reservados.
- Categoría: Erótico
- Lecturas: 8
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, alicia perez hernandez, Carlos Baldelomar, Mauro Enrique Lopez Z.

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