✠ Anemia espiritual -sobre la falta del divino nutriente que es la Eucaristía-. ✠

Sir. Black Lyon


AVISO DE AUSENCIA DE Sir. Black Lyon
Todos los derechos reservados.


El cobijo de la maternal noche exhaló su gélido hálito;
imprecando la más fría y desolada muerte al peregrino.
¡Padre!, ¿en dónde estás cuando te necesito?

Como fatuo, en los cerros plañes mi Nombre,
¿pero has visto lo que en tu corazón escondes?
No todo lo que te pasa es culpa mía,
antes bien, repróchate por tu acedia. 

Te alejas y te enfrías; 
distorsionas mi voluntad desde tu ética espiritual.
-"Esto puede hacerse; no creo que esté tan mal";
más por sus frutos los conocerán.

Inicias el día pensando en ti;
trabajas queriéndote marchar de ahí;
llegas con tu esposa y no sacas provecho:
¿en verdad estarás todo el día en tu lecho?

Exclamas: ¡mi Señor, ya no puedo con esto!
Pero no haces más que hundirte en tu propio desierto.
De cierto te digo que cosecho en donde no sembré;
y que por sus talentos yo los juzgaré.

Te he dado todo para que puedas triunfar,
pero las entelequias te impiden avanzar.
¿Cada cuándo vas a misa? ¿Cada cuándo lees la Biblia?
¿Ni una oración por tu semejante o alabanza me has de ofrendar?

El Cazador me ha pedido, en incontables ocasiones, tu cabeza;
más te he librado a pesar de tu pereza.
¡Mírate, estás anémico! No has probado el Manjar por antonomasia:
Mi Hijo, a quien encuentras en la sagrada hostia. 

¡Oh, pequeño! Si supieras cuánto amor les tengo;
si supieras cuánto me importas.
De antemano sabrías que nunca te suelto de mi mano.

Levántate, toma tu bolsa;
cíñete y cubre tu cabeza con ceniza;
lava tu corazón y busca mi rostro.
No lo escondo, hijo mío; 
estoy justo a un lado de ti,
pero andas a ciegas.

El Espíritu Santo te mostrará tus pecados;
anótalos, reflexiona y arrepiéntete. 
¿No ves que eres tú quien poco a poco construye un infierno?
¿Cómo he de sacarte de la cárcel en la que tú quieres estar?
Sé honesto: ¿hasta qué punto tienes razón?

Comienza, hijo, por pequeñas cosas;
has cambios sencillos:
una jaculatoria, una oración;
una visita tuya al Santísimo.

Deja que el poder del Divino desconocido te cubra;
para que tu alma arda como el sol;
hasta entonces, obrarás con fervor.

Por más que sientas que no te sigo;
que estás solo o que no hay esperanza;
aunque cuando vayas a misa nada te mueva;
o que en la oración nada te convenza.
Levanta tu rostro con fe y ten la certeza,
que te amo y te concedo la gracia y fortaleza.

Ama a Dios y has lo que quieras; 
Pero come, hijo mío; come para que comprendas.




Para mayor gloria de su Santo Nombre.

  • Autor: Sir. Black Lyon (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 21 de enero de 2026 a las 16:50
  • Comentario del autor sobre el poema: No todo es "culpa" de Dios; nosotros, al igual que los demonios, también elegimos malos caminos.
  • Categoría: Reflexión
  • Lecturas: 1
Llevate gratis una Antología Poética ↓

Recibe el ebook en segundos 50 poemas de 50 poetas distintos




Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.