Poderoso océano, que cubres el planeta.
Eres las aguas encima de las aguas
que el Creador separo en aquel día primero.
Invisible como los ángeles, oculto a nuestros ojos, como Dios.
Mueves cada hoja con sutil delicadeza y arrancas los árboles
con la furia del tornado o la fuerza del huracán.
Oímos tu susurro en las suaves brisas del este,
sentimos tus caricias en el céfiro de la noche.
Viento, soberano del espacio.
Amo del inmenso manto celestial.
Eres el pastor del rebaño de nubes que circulan por el mundo.
Con tu vara las haces desatar tormentas y tu cayado
provoca sus balidos en relámpagos e imponentes truenos.
Mis respetos a ti, monarca de los aires.
Tú eres el alto querubín sin rostro, y sin embargo todo lo tocas.
Eres el aliento eterno que nunca muere.
La voz del cielo que nunca se ve,
pero que todo lo dice.
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Autor:
Daniel Zambrana (
Online) - Publicado: 21 de enero de 2026 a las 16:24
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
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