¿Adónde nos reencontraremos?
Padezco en tu templo,
donde el tiempo aún se gesta.
Aprendo de ti en tu mausoleo.
Y los ángeles han poseído a los que lloran.
Donde la fiebre tintina durante el credo.
Las náuseas del deseo
de un ansia dormida
sobre tus ojos
caídos
(Esta es la separación del testamento)
Me pone de rodillas un exquisito;
el deleite de tu carne y de tu vino;
de tu evangelio, de tu sangre;
de tu pecho, de todo tu versículo.
Bien viva esta promesa y disputa:
Seguir creyendo.
Mi fe en tu cuerpo, en ti y en tu templo;
Creer que la resurrección se acerca.
Seguir tu palabra será mi consuelo a la espera.
(Primero el bautizo y luego el sacramento)
Y hasta que en mi manifiesto,
esta promesa arda, apática, renovadora
desde el pecho
para poder laminar una piel nueva,
(Como cuando nos adorábamos)
Tierna e indolente.
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Autor:
933S (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 21 de enero de 2026 a las 03:45
- Categoría: Amor
- Lecturas: 1

Online)
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