La Medida Justa
Mi madre nos decía: "No busquéis la cumbre helada
ni la estatua fría en la plaza.
No acumuléis trofeos de una lucha imaginada,
no persigáis el eco de una fama que se borra.
"Sed como el pan caliente que se parte en la mañana,
como el vaso de agua ante la sed,
como la mesa vieja que sostiene la semana,
como el fuego humilde que al regreso nos da fe.
"Sed útiles", decía, "como el clavo en la pared
que, sin hacerse notar, sostiene el cuadro entero.
Como el hilo en la aguja que, paciente, va y vuelve
remendando el desgaste del invierno verdadero.
"Porque lo grandioso es un relámpago en la altura,
un estruendo que pasa y se desvanece.
Mas lo útil es el surco, es la semilla, es la ternura
que, sin ruido, en lo oscuro, florece y permanece.
"Que vuestra vida sea un estante bien barnizado,
una lámpara en la mesa del estudio,
un rincón preparado para el cansado,
un camino acortado, un abrigo, un saludo."
Y hoy, al mirar mi vida sin alturas ni trofeos,
veo el quieto amor que en lo sencillo crece:
una taza que abriga el café de los deseos,
un remanso donde el tiempo, sin prisa, amanece.
Madre, tuve miedo de no ser nada memorable.
Hoy sé que lo más noble, lo que en verdad perdura,
no es el canto del trueno, sino el pan sobre la mesa,
la raíz silenciosa que a la sombra madura.
Gracias por la herencia del oficio cotidiano,
por enseñarme el precio de la sal y del abrazo.
Mi vida no es un himno, es un útil desgastado,
y en su huella discreta encuentro todo el espacio.
—Luis Barreda/LAB
Tujunga, California, EUA
Enero, 2024.
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Autor:
Luis Barreda Morán (
Offline) - Publicado: 21 de enero de 2026 a las 01:03
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 4
- Usuarios favoritos de este poema: Scarlett-Oru

Offline)
Comentarios1
La humildad, auténtica y profunda nobleza...
Muchas gracias por compartir.
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