Yo puedo tolerar que la vida es así, que hay fronteras que defendemos.
Toleraría que protejas tus tierras de mí, aún cuando te amo, porque las naciones no comen de amor.
Yo toleraría… No. Yo tolero.
Tolero que me hayas alzado tus escudos y tus armas, aún cuando yo no tengo nada de eso. Fue mi elección visitar un país guerrillero.
Y entiendo tu paranoia de detenerme, como si fuese un ladrón por la noche, como si fuese a robar a tu pueblo, o a llevarme tus armas para dejarte al desnudo. Yo entiendo los traumas de la guerra.
De lo que mi corazón jamás se recupera, es de la forma en que clavaste tus cuchillos a mi garganta, aún cuando yo tenía las manos levantadas. Y tú me viste. Me viste con ellas al aire, me viste desarmada, desnuda, inocente y pulcra, como jamás podría verse una mentira.
Y tú no me creíste.
No me creíste.
Mi amor, no me creíste
Así que desterraste mi cadáver de tus tierras, a esos ojos que te amaron como a un cielo y orillaste hasta un subsuelo a un intento de escritora que te escribe tonterías por la tarde.
Mis ojos muertos no han llorado todavía.
Mis latidos fúnebres lo esperan como siempre.
Hoy no soy menos ni soy más, sólo un alma desterrada con el camino torcido.
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Autor:
Solymar Pérez (
Offline) - Publicado: 20 de enero de 2026 a las 20:06
- Comentario del autor sobre el poema: A quien duela y lastime.
- Categoría: Triste
- Lecturas: 6
- Usuarios favoritos de este poema: WandaAngel, alicia perez hernandez, Antonio Pais

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