La verbena

inesss

En la verbena de un pueblo pequeño,

donde las luces brillaban con empeño,

dos jóvenes se encontraron en la algarabía,

y en medio del bullicio, surgió su poesía.

 

Él, un chico tímido de mirada sincera,

y ella, radiante como la primavera.

Se vieron por primera vez entre la multitud,

y en un instante, el corazón les latió con plenitud.

 

El ritmo de la música los envolvía,

como una melodía que el viento llevaba.

Sus pies se movían al compás del son,

y en cada paso, nacía un nuevo amor.

 

La noche les regalaba su manto estrellado,

mientras la verbena los tenía abrazados.

Bailaron juntos bajo la luna plateada,

y en ese abrazo, se olvidaron del mundo y su nada.

 

Sus manos se entrelazaron con dulzura,

como dos almas que buscaban su aventura.

Las risas se mezclaban con el aire festivo,

y en cada carcajada, se abría un nuevo motivo.

 

Las palabras sobraban entre los dos,

sus miradas lo decían todo, sin voz.

En cada gesto, se encontraban sin temor,

y en cada mirada, se entregaban con fervor.

 

Caminaron por el recinto de la verbena,

descubriendo rincones llenos de magia serena.

Se perdieron entre las luces titilantes,

y en cada encuentro, se volvían más amantes.

 

El tiempo parecía detenerse a su paso,

mientras el viento susurra versos al ocaso.

El aroma de las flores inundaba el ambiente,

y en cada suspiro, se tejía un romance valiente.

 

La verbena era testigo de aquella historia,

de dos corazones que latían en perfecta sintonía.

Los fuegos artificiales estallaban en el cielo,

mientras ellos se encontraban en un abrazo eterno.

 

La noche avanzaba y el amor crecía,

como un río que fluye y nunca se olvida.

Entre risas, bailes y palabras entrelazadas,

dos almas se encontraban en un amor que nunca se quebraba.

 

La verbena dejó su huella en sus corazones,

grabando para siempre sus eternas emociones.

En cada rincón de aquel pueblo quedaron sus risas,

y en cada recuerdo, se aferraron a sus vidas.

 

Que su amor sea eterno como aquel cielo estrellado,

que en cada verbena encuentren su paraíso soñado.

Que sigan bailando al ritmo de la vida,

y que su historia sea un poema que nunca se olvida.

 

Así, en la verbena de aquel pueblo encantado,

dos chicos se enamoraron en un abrazo prolongado.

Y mientras las luces se apagaban en el horizonte,

su amor trascendía, como un verso que nunca se esconde.

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  • Autor: inesss (Online Online)
  • Publicado: 20 de enero de 2026 a las 16:35
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 1
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