Tus pasos cruzan puentes que no alcanzo,
y en tu sombra mi fuego se enfría.
El amor no se negocia,
ni se entiende con palabras;
solo deja cicatrices silenciosas
que yo aprendo a leer.
Sobre la mesa, un antifaz olvidado,
y un adiós escrito que aún resuena.
La ilusión que tejí con paciencia
se deshace en la bruma de tu indiferencia.
No busques justificar tu frialdad,
ni decir que enamorarse no es un juego de dos.
La herida no proviene de tu ausencia,
sino del amor mismo,
que siempre llega tarde
y se va sin advertencia.
Y mientras tú sigues vestida de agua,
yo aprendo a caminar entre recuerdos,
a reconocer en tu silencio
la verdad que me quema:
que amar es peligroso
y aún así lo hice con todo.
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Autor:
Miguel Aiuqrux (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 20 de enero de 2026 a las 00:32
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
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