Te nombro en el idioma de las cosas que no tienen nombre,
allí donde el hambre de mi alma se vuelve un órgano vital.
Eres una presencia que me habita por puro derecho de incendio,
una sed que no busca el agua, sino el fuego de tu sal.
Qué ironía tan vasta: te poseo más cuanto menos te tengo,
pues tu ausencia ha levantado catedrales en el centro de mi pecho.
Eres el ruido de un rayo que todavía no toca el suelo,
el eco de un encuentro que ya ocurrió en el tiempo del desecho.
Añoro el estruendo de tu seda oscura, esa marea de cabellos
que mis dedos dibujan en el aire como quien reza un rosario.
Tu melena es la noche donde quiero enterrar mis inviernos,
mientras mi piel imagina el rastro de tu aroma involuntario.
Tu mirada es un abismo de luz negra que me mira desde adentro,
dos astros ciegos que guían mi sangre por caminos de ceniza.
No necesito verte para saber que tus ojos son el centro
donde mi caos se ordena y mi tormenta finalmente se suaviza.
Tus labios son la cicatriz que mi boca aún no se ha ganado,
una curva de fuego que madura en el exilio de mis besos.
Te amo con la ferocidad de quien se sabe ya condenado
a buscar tu humedad en el silencio de mis propios excesos.
Nuestra relación es un muro de piedra fría y de silencio duro,
pero mi decisión es un martillo que no conoce el cansancio.
Prefiero morir golpeando los cimientos de este futuro oscuro,
que vivir a salvo en la mentira de un corazón rancio.
Es la magia del alma, que es más sabia que nuestra torpe carne,
esa certeza eléctrica de que ya éramos antes de empezar a ser.
No hay dureza en este mundo que logre de ti separarme,
pues no se puede evitar que el río se entregue a su atardecer.
Somos dos desconocidos que se conocen desde el primer Big Bang,
un pacto de sangre firmado en el vacío de una galaxia muerta.
Nuestras almas no se buscan, ellas simplemente ya están,
esperando que la vida, por fin, nos deje la puerta abierta.
¡ Que se Detenga el tiempo! Que se rinda el mundo ante mi urgencia de tocarte, porque voy a arrancarle al destino el derecho de morder tu piel. No quiero paz, quiero el caos de fundirme en ti hasta desbordarte, y que el cielo se caiga en pedazos... mientras nos devoramos en él.
JTA.
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Autor:
jtaltuve (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 19 de enero de 2026 a las 13:08
- Comentario del autor sobre el poema: A veces, el corazón ve mucho más claro que los ojos. Me inspiré en esa extraña y hermosa fuerza que nos une a alguien incluso antes de haber compartido el mismo aire. Escribí este poema pensando en esa mujer que es una presencia constante en mi mente, pero un anhelo todavía pendiente en mis manos; esa persona que, aunque la distancia o el tiempo pongan muros, uno siente que su alma ya tiene su nombre tatuado. Mi intención con estas letras es que cada uno de ustedes se convierta en el protagonista. Quiero que, al leer, sientan que no soy yo quien habla, sino su propio deseo, su propia valentía y esa sed de encontrar a un compañero de vida que sea mucho más que una simple compañía. En un mundo que a veces parece de hielo y donde todo es desechable, este poema es mi declaración de guerra contra el olvido. Es un recordatorio de que amar lo invisible es la prueba más grande de que estamos vivos. Espero que estas palabras les sirvan de refugio, de incendio y, sobre todo, de puente hacia ese amor que, aunque duela por lo que falta, nos llena por lo que es. JTA.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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