Te fuiste y no volverás.
Las negras alas del más allá
Te arrancaron de mi orilla
Como quien deshoja un último verano
Sin mirar atrás.
Desde entonces, el mundo
Es un territorio incompleto
Una casa donde cada objeto
Ha aprendido a pronunciar tu nombre
Con la voz rota del recuerdo.
Tu marcha no fue un instante
Sino un derrumbe lento
Que aún continúa cayendo
Sobre los restos de mi vida.
A veces creo oírte:
Un roce leve en la penumbra
Una silaba que no termina de nacer
Un temblor que se aferra a mi sombra
Como si quisiera volver a ser cuerpo
Pero no eres tú
Solo es la memoria
Esa artesana cruel
Que reconstruye tu presencia
Con fragmentos de lo que fui perdiendo.
Y aun así me detengo
Como si el tiempo pudiera abrirse
Y devolverte por un instante
A este lado del abismo.
Tu ausencia se ha vuelto un animal hambriento
Muerde mis pensamientos
Devora mis noches
Se instala en mis costillas
Como un huésped que no piensa marcharse.
He intentado domesticarlo
Con palabras, con silencios
Con la inútil esperanza de que el dolor se canse antes que yo.
Pero crece, como crece una sombra sin dueño
Como un destino que no perdona
Como la certeza de que ya no existes
En ningún lugar donde yo pueda alcanzarte.
Ahora los se:
Los poemas que escribí para retenerte
Eran solo ruinas anticipadas
Presagios de este vacío
Que hoy ocupa todo lo que toco.
Tu ausencia es mi única herencia
Un hilo invisible que me ata
A lo que ya no tiene forma
A lo que se deshace incluso en la memoria.
Y sin embargo, sigo escribiendo
Porque en cada palabra rota
Hay un intento desesperado
De sostener lo que se hunde
De nombrarte una vez más
Antes de que la noche
Termine de borrarlo todo.
Ya no queda nada por decir
Las palabras han cumplido su condena
Han sangrado lo suficiente
Para nombrar tu ausencia
Hasta desgastarla.
El duelo ha trazado su círculo completo
Y yo permanezco en el centro
Inmóvil, como un testigo tardío
De un incendio que arraso incluso las cenizas.
No espero tu regreso
Ni señales, ni sombras
Ni ese temblor ilusorio
Que alguna vez confundí con tu voz
Solo acepto – con la resignación de quien ya no lucha contra la noche-
Que tu nombre pertenece ahora
A un territorio sin puentes
A un silencio que no admite respuesta.
Y así me despido, no para liberarte
Sino para reconocer que jamás volveré a alcanzarte
Que tu ausencia es ya un reino completo
Y yo apenas un habitante de sus ruinas.
Ven, dulce muerte, ven
Figura antigua que camina sin prisa
Sombra que no reclama cuerpos sino silencios.
Más antes de que cierres tus alas, escucha el murmullo tenue
De lo que aún late en la penumbra.
Hay brazas que parecen ceniza, pero esperan un soplo
Una grieta de luz, para volver a arder.
Y cuando al fin te disuelvas en la noche
No serás sombra ni ausencia
Sino una materia leve, que aún recuerda el temblor del deseo
Un rastro tibio en el aire
Como que, incluso al caer
Sigue amando lo que toca.
En ésta negra hora donde mi espíritu yace vencido
Buscando en la sombra un destello que aún me nombre
Un hilo capaz de sostenerme
Cuando hasta mi voz me parece ajena.
Y sin embargo, algo en mi persiste
Una brasa mínima que se niega a apagarse.
Aferrándome a los restos de un aliento antiguo
Como quien palpa en la penumbra la forma perdida de sí mismo.
Y aunque cada paso pesa como si arrastrara siglos de silencio
Sigo avanzando, lento, por la grieta que aun respira la esperanza
Como si cada latido fuera un golpe más
Contra la paredes húmedas de mi propio abismo.
No queda consuelo: solo el eco torcido de lo que alguna vez fui
Y ahora se deshace entre mis manos.
La noche me reclama sin tregua
Devorando mis pasos, bebiendo mi nombre
Hasta dejarme reducido a un susurro que nadie escucha.
Y al fin libre de mi miseria
Solo aguardo la oscuridad definitiva
Ese abrazo frío que no promete nada
Y aun así me reclama como suyo.
No hay redención en este umbral
Solo el lento deshilar de mi sombra
Mientras el mundo se aleja
Como un recuerdo que ya no me pertenece.
Y en ese silencio que devora
Me dejo caer sin resistencia
Como quien por fin comprende
Que incluso la esperanza
Puede convertirse en un peso insoportable.
-
Autor:
Juan Roldan (
Online) - Publicado: 18 de enero de 2026 a las 11:33
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.