Desfile de las mil polleras 2026
Allá voy por mi cholita
con mi vaso pa rumbea,
la banda ya está encendía
y el ron me quiere conversa.
Se me afloja la palabra
cuando la veo pasar,
con pollera que provoca
pecado sin confesar.
Ay, Las Tablas está viva,
la calle quiere cantar,
mil polleras meneándose
como olitas en el mar.
Yo la miro, ella me mira
y el trago que empieza a hablar:
Compa, no sea cobarde,
que hoy es día de tentar.
Panameño es el que escribe,
y venezolano no es,
pero si el Diablo se asoma
yo le canto de una vez.
No tengo arpa ni sabana
ni coplas de Apure o Elorza,
pero con ron y pollera
le improviso y que se enoja.
Que diga el Diablo si quiere
que aquí no hay contrapunteo,
yo le respondo bailando
con dama de encaje nuevo.
Como Florentino acaso,
medio loco y medio fiel,
lo reto entre mil polleras
y que se cuide también.
Lleva tembleque que tiembla
más que mi pulso borracho,
con ese blanco aleteo
me deja mudo, muchacho.
Yo le dije: oye, morena,
pero ella se rió primero,
porque en desfile y con guaro
nadie camina derecho.
La pollera no camina,
la pollera está coqueta,
se enreda con las miradas
y desarma la promesa.
Yo juré amor verdadero
entre un seco y otro más,
y ella me dio un tal vez largo
que me supo a carnaval.
Aquí pasan cosas raras
que mañana son recuerdo:
besos que nacen bailando
y se pierden con el tiempo.
El ron hace su trabajo,
la luna firma el papel,
me creo ser Florentino
retando al amor infiel.
Cuando el desfile se acaba
y el alba quiere asomar,
quedan tacones cansados
y cuentos sin registrar.
Porque lo que pasa ahí,
entre pollera y candela,
se queda en Las Tablas mismo
y en la boca del que sueña.
Sirve otro, mi buen amigo,
que la noche está sincera,
si no llevo a la cholita
me llevo igual la quimera.
Que el desfile ya se fue,
pero quedó la emoción
de un ciudadano borracho
cantándole al corazón.
JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2026
* Con todo respeto, no es en "Gaita Gallega", sino en "Joropo recio" venezolano en fiesta panameña que espero les guste.
Está diseñada para ser cantada 6/8. con Arpa, cuatro y maracas.
Apure
Es un estado de Venezuela, corazón del llano.
Tierra de ganadería, ríos anchos, copleros, cantadores.
Cuando alguien nombra Apure en un joropo, está invocando autoridad llanera.
Elorza
Es un pueblo del estado Apure, casi mítico en la música.
Famoso por el Festival Elorza (fiesta grande del joropo).
Decir “coplas de Elorza” es decir:
coplas bravas, legítimas, de sabana adentro.
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Autor:
JUSTO ALDÚ (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 18 de enero de 2026 a las 02:09
- Comentario del autor sobre el poema: Amigos: he querido traerles este experimento fusionando lo que pasa en el desfile de las mil polleras que aun continua en la ciudad de Las Tablas, Panamá con octasílavos de la típica música llanera venezolana. Es un poema narrativo-costumbrista de tono festivo, escrito en verso popular y claramente emparentado con la tradición oral y musical del istmo y del llano. No responde a una forma métrica clásica cerrada (no es décima estricta ni romance puro), sino que usa versos mayormente octosílabos, rima asonante e irregular, y un ritmo pensado para ser dicho, cantado o improvisado, como si el poema caminara borracho entre tamboritos y coplas. Por su espíritu, dialoga con la copla popular, el canto de parranda, y el contrapunteo narrado (con guiños explícitos a Florentino), pero sin asumir el duelo formal: aquí el reto es con la fiesta, el ron y el deseo. Es, en esencia, un poema festivo-narrativo de identidad cultural, donde la voz lírica cuenta una experiencia colectiva desde la primera persona, mezclando humor, picardía, oralidad y memoria carnavalesca. Si hubiera que bautizarlo con un nombre menos académico y más callejero: canto de carnaval en verso, con alma de copla y corazón de guaro.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 41
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, alicia perez hernandez, Tommy Duque, El Hombre de la Rosa, Lualpri, William Contraponto, Hernán J. Moreyra, Javier Julián Enríquez, Mauro Enrique Lopez Z., ElidethAbreu, Carlos Baldelomar, Anton C. Faya, Jaime Correa, Mª Pilar Luna Calvo, Lucía gómez, David Arthur, Nelaery, Violeta, Mael Lorens, Nhylath, Kapirutxo, 🇳🇮Samuel Dixon🇳🇮

Offline)
Comentarios12
Genial tu bello y bien escroto poema estimado poeta y amigo Panameño Justo Aldú
Saludos desde España
El Hombre de la Rosa
Muchas gracias por tu lectura y comentario amigo Críspulo.
Saludos hasta España
La verdad, es que admiro, lo todoterreno , que eres.. El protagonista me llevo a mis tiempos jóvenes cuando en fiestas andaba detrás de las mozas, con distintos resultados.. El dialogo, y el vocabulario, se nota , es mas autóctono, y para mi curioso. Es lógico, el español ha evolucionado de formas distintas, lo cual lo hace mas bello. Muchas gracias, justo, como siempre. José Ángel.
Exactamente, el lenguaje es coloquial, tal como existen en varias regiones de España. Para comprender más este tipo de poema te cito la inmortal obra del venezolano Alberto Arvelo Torrealba Poeta, ex gobernador de Barinas FLORENTINO Y EL DIABLO, Leyenda llevada al canto.
https://www.youtube.com/watch?v=tl4Cm7Orf4U&t=272s
La cholita es una moza, correcto.
Muchas gracias por tu lectura y comentario.
JUSTO ALDÚ
Gracias a ti. Jose Ángel
Estimado amigo Justo...
Es lindo leer tus letras porque dejas enseñanza en ellas.
Un abrazo y gracias por compartirlas.
Muchas gracias amigo Luis por tu lectura y buen comentario.
Que pases muy buen domingo.
Saludos
Muchas gracias, amigo JUSTO, por este gran y excelso poema, que, aunque difícil de analizar creo que narra una celebración, el amor y la alegría de vivir, ambientada en el contexto festivo de Las Tablas. En este contexto, se podría decir que en la lírica expresión que se presenta, se vislumbra una profunda reflexión sobre la fugacidad de la experiencia humana y la búsqueda de la trascendencia a través del goce y la memoria. En ese marco, pareciese que la voz poética, como un moderno Florentino, se sumerge en el torbellino del carnaval, donde la realidad se disuelve en un crisol de emociones y sensaciones. Asimismo, creo que la metáfora «cholita», como símbolo de la musa e inspiración, se erige como el faro que orienta al poeta en su travesía existencial. Por ende, el poema, mediante un lenguaje evocador y metafórico, nos insta a reflexionar sobre la permanencia de los recuerdos y la fugacidad del tiempo. A este respecto, los besos que surgen de la danza y se disipan con el tiempo, las promesas que se desvanecen entre tragos y la embriaguez que difumina la razón son metáforas de la condición humana, sujeta a la incertidumbre y la transformación constante. En este contexto, la voz poética destaca la importancia de vivir el presente con intensidad, de abrazar la pasión y alegría, incluso a sabiendas de su carácter transitorio. Desde esta perspectiva, el «carnaval» se erige como un escenario de liberación, donde las máscaras se despojan y los sueños toman forma. Considerando esto, el poeta encuentra la inspiración para expresar su mensaje a través de la música, desafiando de esta forma al destino y celebrando la vida en toda su complejidad.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
Querido amigo,
Gracias por tus palabras generosas y por la lectura tan honda y atenta que haces del poema. Recibo tu comentario como se recibe una conversación al caer la tarde: con respeto, con complicidad y con ese gusto de saber que hablamos desde orillas distintas del mismo río cultural.
Permíteme matizar y ampliar algunos puntos, sobre todo en lo referente al lenguaje coloquial y al sustrato popular que lo sostiene, tanto en Venezuela como en Panamá.
En el interior venezolano —especialmente en los llanos— el habla es música antes que gramática. Allí las palabras no solo dicen: cantan, retan, seducen. De ese territorio nace Florentino y el Diablo, poema épico y oral por excelencia, donde el contrapunteo en joropo no es simple duelo verbal, sino una forma de afirmar identidad, astucia y resistencia. Florentino no vence al Diablo con fuerza, sino con palabra afinada, memoria colectiva y ritmo; es decir, con cultura viva. Esa tradición late todavía en la poesía que bebe de lo festivo y lo popular, aunque se vista de metáfora contemporánea.
En ese mismo espíritu aparece la figura de la cholita. En el lenguaje coloquial del campo venezolano —y también en zonas rurales panameñas— la cholita no es un diminutivo peyorativo, sino una imagen entrañable: muchacha humilde, campesina, alegre, coqueta, que se engalana para la fiesta patronal, el baile, el carnaval que en este caso es solo un desfile muy renombrado tanto en Panamá como en el extranjero. Es cuerpo en celebración, raíz que se mueve. En Panamá, particularmente en contextos como Las Tablas, esa figura dialoga con la tradición festiva, con la pollera, con la música, con la calle convertida en escenario. La cholita, así entendida, no es solo mujer: es símbolo de lo popular que resiste, que baila, que inspira.
Muy acertadamente señalas que, así como en América Latina el castellano se bifurca y se vuelve paisaje —llanero, costeño, interiorano—, en España ocurre algo semejante. No se habla igual en Andalucía que en Castilla o Galicia, y sin embargo nos entendemos porque la lengua es un árbol de muchas ramas que comparten savia. Esa diversidad no empobrece el idioma: lo enriquece y lo vuelve habitable.
Tu lectura del poema como una celebración del amor, de la alegría de vivir y, al mismo tiempo, como una reflexión sobre la fugacidad, me parece luminosa. El carnaval —como bien apuntas— es ese espacio donde el tiempo se suspende, donde las máscaras caen paradójicamente, y donde el exceso revela verdades que la sobriedad suele ocultar, que en este caso -repito.- es solo un desfile pues los verdaderos carnavales son en febrero.
Los besos que se disuelven, las promesas ebrias, la danza que arde y se apaga: todo ello no es derrota, sino conciencia de lo transitorio. Vivir sabiendo que nada dura es, quizás, la forma más honesta de intensidad.
En ese torbellino, la voz poética —ese Florentino moderno que mencionas— no busca vencer al destino, sino cantarle de frente, desafiarlo con música, con memoria y con goce. Porque si algo nos enseñan tanto el joropo como el carnaval, es que mientras haya canto, baile y palabra compartida, la vida sigue teniendo sentido, aun en su fragilidad.
Recibe tú también un abrazo fraterno, de esos que cruzan sabanas y mares,
con sincero aprecio y gratitud.
JUSTO.
Bellísimo el traje tipico de Panamá, asi como tus letras donde narras un festejo pupular, gracias por compartir.
Saludos, feliz dia, Alex.
Muchísimas gracias Alex por tu visita, saludo y comentario.
Asi es, EL DESFILE DE LAS MIL POLLERAS es muy concurrido, ayer terminó como a las 11 de la noche y sobrepaso todas las expectativas,
105 delegaciones desfilaron por el corazón de la ciudad, cada una llevando consigo colores, bordados y tradición viva desde el centro hasta las esquinas de Los Santos.
Aún no hay un número cerrado emitido por la organización al cierre de las noticias, pero varios reportes apuntan a que más de 10 000 polleras y unos 15 000 participantes en traje tradicional marcharon en este mar de seda y encaje —aunque esa cifra es preliminar y podría ajustarse a medida que los organizadores procesen las inscripciones y la logística del evento.
En este texto para ser cantado al ritmo \"joropo\" fusioné dos culturas la panameña y la venezolana.
Todo tipo de polleras desde la más sencilla hasta la más lujosa, por lo que había mucha seguridad por las joyas que se portan.
Saludos
JUSTO
Gracias querido Justo. Es un poema breve pero muy sugerente, con una sensualidad contenida y un tono entre picaresco y melancólico y que juega con la personificación de la pollera, que “no camina” pero actúa: es coqueta, provoca, enreda. No es solo una prenda, sino un símbolo del deseo que se mueve sin moverse, que seduce sin prometer. La pollera se convierte en mediadora entre el cuerpo y la mirada, en ese espacio donde nace la ilusión..
Vivan las fiestas t en carnaval.
Abrazos.
Gracias Elideth, aunque se menciona el carnaval en realidad me refiero al desfile de las mil polleras que recorrió ayer las principales calles de la ciudad de Las Tablas.
El desfile fue todo un éxito y terminó en altas horas de la noche con más de 10 mil polleras.
Este hecho lo poetizé al ritmo del "joropo" venezolano para mezclar las dos culturas, siendo así está creado para ser cantado tal y como lo describo. Lo demás es un todo picarezco asi como lo dices..
Saludos
Imagino el hermoso desfile de colores y la emoción de los asistentes.
Abrazos querido Justo.
Buen descanso.
Querido Justo, amigo de letras.
Tu poema me ha hecho bailar con los ojos. Tiene ritmo de calle viva, de tambor borracho y memoria colectiva. Mezclas la copla, el deseo y la identidad con una gracia que no pide admisión —solo alegría.
Hay una verdad que se esconde entre el ron, la pollera y la palabra suelta: lo que pasa en la fiesta no se olvida, aunque se disuelva en la música. He leido como quien escucha una parranda desde la acera, con el corazón abierto y el alma meneándose.
Gracias por invitarme al desfile.
Un enorme abrazo.
–LOURDES
Poetas somos…
Querida Lourdes, amiga de letras,
Gracias por tu lectura tan viva y generosa; la recibo como quien recibe una palmada rítmica en medio del baile, de esas que no interrumpen el paso, sino que lo afirman. Me alegra —y me honra— que el poema te haya hecho “bailar con los ojos”, porque nació precisamente para eso: para ser oído por dentro antes que entendido por completo.
El texto está concebido con la respiración del joropo venezolano, esa música llanera que no se deja domar por el silencio. El joropo no camina: galopa. Su métrica flexible, su acento oral y su vocación de contrapunteo hacen que el poema se preste a ser cantado, dicho a voz en cuello, casi retado. En ese sentido, la influencia de Florentino y el Diablo es deliberada y afectuosa: no como imitación, sino como guiño a ese duelo ancestral donde la palabra se vuelve arma, celebración y salvación al mismo tiempo.
Así como Florentino enfrenta al Diablo con ingenio, memoria y canto, el poema se lanza al ruedo festivo —ron, pollera, calle, tambor— para recordarnos que la identidad también se defiende bailando. Cada imagen busca sostener un ritmo interno, cercano a la copla improvisada, donde el deseo y la risa conviven con la conciencia de lo efímero. Porque en la música llanera, como en la fiesta, lo que se canta se queda, aunque la noche se disuelva al amanecer.
Dices bien: lo que ocurre en la fiesta no se olvida. El joropo lo sabe, el carnaval lo confirma, y la poesía —cuando se deja llevar por ese pulso— lo fija en la memoria colectiva como una llamarada breve pero imborrable. Que el poema pueda leerse como una parranda escuchada desde la acera es, quizá, su mayor logro: no exige protagonismo, invita compañía.
Gracias por aceptar la invitación al desfile, por bailar sin miedo al polvo del camino, y por leer con el alma suelta.
Un abrazo grande,
Justo
Poetas somos…
Poetas somos...
Me parece el poema muy dinámico, muy popular y, desde luego, me traslada al desfile. Muy buen poema, amigo Justo.
Si, es un experimento poético escrito en voz coloquial llanera venezolana (yo soy panameño). El desfile acá quedó muy lucido por la gran cantidad de polleras que se mostraron.
Gracias por tu lectura y comentario amigo.
JUSTO
Al leer tu poema me siento como participante en este desfile de las mil polleras y bailer un joropo, tomando por cierto un tragito de ron Cacique.
...Panameño es el que escribe,
y venezolano no es,
pero si el Diablo se asoma
yo le canto de una vez.
No tengo arpa ni sabana
ni coplas de Apure o Elorza,
pero con ron y pollera
le improviso y que se enoja......
Muy bueno amigo Justo
Saludos poeta
David (Venezolano reencauchao)
Gracias por tu comentario amigo David.
Hice un esfuerzo para fusionar ambas culturas. La panameña y la venezolana. Ellos riman bien rápido e improvisan de memoria.
Saludos
Precioso poema que nos habla con amor y orgullo del desfile de polleras en la Ciudad de las Tablas, en Panamá.
Es un canto de alegría en el que se celebra una fiesta popular con la sana alegría de los participantes.
Muchas gracias por compartirlo,Justo.
Maravilloso Justolopondre en practica, gracias ...SALUDOS.
Oh, mi querida Violeta, ya te extrañaba. Sabes, acá en Panamá se canta en décimas en los festivales y le llamamos controversia a lo que los llaneros venezolanos llaman contrapunteo. Ambas son expresiones autóctonas de nuestros países y yo las admiro mucho por ser manifestaciones de nuestras identidades.
Quedé fascinado hace años cuando escuché el poema FLORENTINO Y EL DIABLO. Y de ahí en adelante escucho de vez en cuando música llanera porque me contagian sus rimas.
Gracias por hacerte presente, saludos
¡Genial inspiración uniendo culturas panameña-venezolana, "como si el.poema caminara borracho entre tamboritos y coplas".
Gracias, muchas gracias.
"Decir 'coplas de Elorsa', es decir: coplas bravas, legítimas, de sabana adentro".
¡Un abrazo con el calor venezolano!
Nhylath
Esa es la idea querida Nhylath. Somos Latinoamericanos y tenemos mucho en común.
Sus rimas cantadas en joropo son tan rápidas que hay que tener el oído presto para no perder el pie.
Esa es la música llanera, tierra adentro, de las extensas sabanas.
Gracias por visitarme,
Saludos
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