La vida no avisa, no toca la puerta dos veces, no repite la pregunta cuando bajamos la mirada.
Basta un paso torpe, una decisión imperfecta, el gesto mínimo de decir “aquí estoy”.
Porque el tiempo no se guarda, se atraviesa.
No hay por qué esperar a que el miedo se canse, a que el reloj pida perdón por lo que no hizo.
Y vivir -aunque duela, aunque asuste- sigue siendo la forma más honesta de llegar.
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Rafael Blanco López
Derechos reservados
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Autor:
Luis Rafael (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 17 de enero de 2026 a las 09:52
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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