El tiempo podrá llevarse mi juventud,
pero jamás mi carisma ni mi sonrisa.
Que se quede con las arrugas que el sol dibujó
con el cabello que ya encaneció
con mis mañanas que tardan más en encenderse.
como quien recoge pétalos marchitos de un jarrón.
Pero esta chispa que dibuja mi sonrisa expresada en mi mirada
esta curva suave que se forma en la comisura de mis labios
esa no lo tocara en tiempo implacable
ni los relojes que se burlan marcando el tiempo a mi salud
ni las fotos antiguas que demuestran lo que fue
Porque el carisma no es piel tersa ni músculo firme;
es la decisión secreta de seguir siendo luz
aunque la bombilla ya parpadee.
Es elegir la calidez cuando el mundo enfría,
es recordar que una sonrisa bien puesta
puede ser el último acto de valentía
antes de que caiga el telón.
Así que déjalo venir, tiempo ladino,
róbate los años que quieras,
desgasta el envoltorio,
descolora la cubierta del libro.
Pero cuando abras la última página
y creas que ya no queda nada que valga la pena,
ahí estaré todavía,
con la misma mirada que desarma defensas,
con la misma sonrisa que dice sin palabras:
“Tranquilo… aún te daré juego”.
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Autor:
Kmony Quiñonez(monina) (
Online) - Publicado: 17 de enero de 2026 a las 01:24
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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