Gulag para el poeta cancelado

Salvador Galindo

Gulag para el poeta cancelado 

En nuestra impoluta zona

No habrá lugar para voces contaminadas

Por la dominación burguesa

Gulag para el canalla disidente

Rajen su garganta atorada en incorrecciones

En imprecaciones a la doctrina material

En exabruptos delirantes

Sueños febriles sin asidero en la realidad inmediata

Carente de conciencia, pero la de clase 

Repleta, en cambio, de toda clase de metáforas indescifrables

Insolentes para con el camarada

Egoístas hasta la médula, reverberantes en el cálculo contradictorio 

Rebosantes de hielo morado y de superchería

Opio de nigromante, incantación obscena del espíritu, 

ficción devoradora del hombre 

No del viejo, del nuevo, latente, por venir

Que no tenga lugar jamás

Ese hijo de la grandísima

Que sea desterrado de todos los futuros y todas las épocas 

En el útero abortado de la historia 

Que se vuelva desecho orgánico 

Que sus palabras palidezcan al albor del fuego épico 

Al calor de la barricada vital

Que se vuelva tan irrelevante que las calles mismas 

tachen su nombre en las paredes 

Que se vuelva un fantasma de sí mismo para sí mismo

Que se consuma en la dialéctica sin fin de los traidores

Que su nombre nunca jamás pueda ser reproducido en ningún medio disponible

Sin asco ni vergüenza 

Que calle para siempre

Que fallezca su descendencia

Que colapse su estatura y que se derriben sus estatuas

Que sus miembros nunca puedan reescribirlo

Gulag para el poeta disidente 

No hay tiempo para extravagancias 

Ni para el pensamiento individual 

Solo cabe la acción o el marasmo cómplice 

La meditación absorta de un interior imposible 

No importa la corruptela en nuestras filas

Todo se supedita al Bien Mayor, al horizonte definido de las batallas populares

La idea siempre fue despertar al colectivo desde el estómago hambriento 

La idea siempre fue reducir la discusión filosófica a la materia, a la materia 

Lo único existente, incluido el universo y sus hipérboles

Incluidas las (des)apariciones del significado

La etérea música de los delirantes

La agencia mística de los poderosos y sus acólitos, sedientos de quimeras

Ya no servirán los entuertos ni los movimientos del alma

Al momento de alzar los puños

Ya no servirán las elucubraciones de la magia hermética ni elitista 

Al momento de pulir las piedras

Y dirigirlas contra los enemigos

Quien no esté convencido, quien no profese nuestro credo, el credo del mañana

Nuestro activo más preciado, está muerto

Desde ahora en adelante, su rostro figurará deformado en todos los espejos 

Resquebrajado, hecho añicos

No podrá reconocerse en él otra cosa que una masa indiferenciada

Una pesadilla del otro, una pura sustancia 

Solo posible en la máxima nulidad

Despojado será de su carne y de su sexo

Hasta de su silencio

de todo lo que lo hace reconocible ante sus cercanos 

Tachada su fisonomía, denegado su código genético 

No volverá a abrir ninguna otra puerta 

No dejará abierta ninguna otra ventana 

En los sótanos infinitos, para que socave

El rastro del misterio

Porque allí solo habrá la eterna bravata

Del asambleísmo sofista

Allá el poder se volverá praxis

Esconderá a sus ratas y a sus comadrejas 

Para hacerse real y servir al nombre 

De las causas profundas 

Que sea necesaria la calumnia 

Manchar su obra y su figura hará falta 

Con tal de ahogar cualquier posibilidad de reivindicación 

Que regrese Fedra, que vuelva la marchita instrumentalizada

Reescribiremos el guión de la historia 

Aunque para ello claudiquemos en el presente 

Y le abramos paso al adversario absoluto

Porque la verdad nunca fue alcanzable

Y si es necesario renunciar a la búsqueda del mito

sacrificaremos el altar sagrado

Porque nada hay, ni Moloch ni Caín 

Apenas símbolos de la excreción metafísica 

Que estará a punto de ceder 

Frente al avance categórico de la violencia 

Afilen el resentimiento 

Agudicen el conflicto 

Que arda la llama del rencor milenario 

De la deuda generacional impagable

Del averno de las contradicciones humanas

Será necesario, de nuevo, el caos en el orden

El Estado de anomia, el impulso rabioso de los desposeídos

Para librar la batalla teleológica contra el sentido, contra la trascendencia suprema

Contra el oscurecedor

Contra el chacal de la imaginación 

Fuerza centrífuga sin destino

Ejecución a las palabras infames 

Gulag al poeta de lo ambiguo

Gulag al animal de lo ininteligible

Su cabeza rodará sin fondo en los callejones sangrientos 

de la justicia, la libertad y la fraternidad 

Y la violencia, la Madre Violencia

Heredera del Padre Razón, Padre incestuoso 

será, otra vez, la abortera de toda historia conocida y por conocer.

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  • Autor: Salvador Galindo (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 16 de enero de 2026 a las 10:30
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 4
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