Pan negro en el pecho

Antonio Portillo


No es tristeza lo que llevo,
es un hambre sin nombre
mordiéndome por dentro.
Amanezco cansado
de haber luchado dormido,
con la sangre despierta
y el alma sin descanso.
La depresión no llora:
pesa.
Se sienta en el pecho
como un pan negro
que no alimenta
pero no te deja respirar.
La ansiedad es un perro suelto
ladrando en las venas,
un relámpago fijo
que no acaba de caer.
El corazón galopa
sin campo ni salida,
y el miedo
se aprende de memoria
el mapa del cuerpo.
Me dicen resiste,
como si resistir
no fuera ya
mi forma de vivir.
Me dicen sé fuerte,
y no saben
que la fuerza
a veces es solo
no caerse hoy.
Duermo poco.
Pienso demasiado.
Vivo a ratos.
Pero sigo.
Con la piel llena de grietas
y el paso torcido,
sigo.
Porque no es cobardía
caer exhausto,
ni vergüenza
pedir ayuda
cuando el alma sangra
sin dejar señal.
Escúchame, mundo:
no todo dolor hace ruido,
no toda guerra se ve.
Hay hombres y mujeres
partiéndose en silencio
para no romperlo todo.
Y eso también
es valentía.

 

Antonio Portillo Spinola 

  • Autor: Spinoport (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 16 de enero de 2026 a las 07:49
  • Categoría: Reflexión
  • Lecturas: 3
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