Este inmenso placer de no ser nadie,
ver la vida discurrir sin querer nada,
disfrutando de este mundo a cada instante
sin pensar en el ayer ni en el mañana.
Es la plácida quietud del vigilante
que contempla el devenir por la ventana.
Entender que lo fugaz es lo importante,
intuir la eternidad en lo que pasa.
¿Aburrido? ¡Qué va! ¡Impresionante!
Recibir la luz del sol sobre mi espalda
y sentir la dulce brisa en mi semblante
cuando sopla suavemente en la alborada.
Es la gran serenidad de lo inmutable,
es el tremendo don de la ignorancia,
la suave vacuidad de lo innombrable
que me invitan a soñar y sentir calma.
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Autor:
El desalmado (
Online) - Publicado: 16 de enero de 2026 a las 07:45
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2

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