La intensidad abrumadora de lo vivido siempre se contrasta con lo que ya no existe. Y no porque no se haya deseado ese todo, con más que anhelos, con el corazón mismo desbordándose del pecho y obstaculizándonos la boca, enmudeciéndonos... Dejar de sentir. ¿Quién pudiera? Todo tiene tu reminiscencia... Todo es la lupa sobre lo que ha quedado suspendido. Incluso, en los píxeles que se desintegran sobre gélidos plasmas oscuros. Hasta los murmullos son silenciados como en cámara lenta. La resultante del colapso de un alma que se rompe una y otra vez... y otra más... hasta ser imposible. Queda un vacío abismal. Porque en su búsqueda, la voluntad estúpida sigue horadando, sujeta a la esperanza, olvidando en su afán que ésta es un mal de la caja de Pandora. Cava así su propio foso mortuorio. Ilusa. Y quien se alza impoluta, hasta amorosa, es la inmensa y paciente soledad. Abraza siempre nuestra ruina, el abandono y la queja interminable. Nos regala la desgana, como un último acto de rebeldía, antes de abrir la puerta de las posibilidades. Solo queda esperar, ¿a qué?, ¿quién sabrá? No basta desear la felicidad, hay que luchar por ella, dicen los eruditos, que nunca han caminado milenios tras ella. Mis ilímites se hacen presentes. Me conducen, me apagan, me mantienen los ojos llenos de lágrimas. Y los pensamientos siguen escondidos, kamikazes de una rebelión contra mi propia lógica. Despierto para maldecir que he despertado, porque querría seguir soñándote. Suelo confundir el antes, apenas ayer, el atajo ocasional de una luna dichosa, emergida del cajón de lo genuino. Esa isla que ilumina la semana, que da sentido al anhelo de seguir respirando. Más hoy carece de sentido. No acarician tus cabellos mis dedos, ni tus ojos destellan al contemplarme. El peso de tu llamado ausente es lapidario, intimidante, voraz, espeluznante... ¿Cómo puedes tú vivir sin mí, amor? Di... tal vez entonces comprenda tu brújula, y la incongruencia de tu sonrisa pública, y deje de verte en cada resquicio, como en el café, en la copa de tinto, en la flor de aquel árbol que duerme en su semilla. La desazón es aguda, sorda, pesada, una losa más, como pirámide teotihuacana, que se conforma de esa pluralidad. Entonces quiero deslizarme en el tiempo, para que un día esa mirada tuya, que reverencio, me moldee. Ser la partícula que tu atención honre, aunque sea solo un mísero momento... Pero la cruel distancia, más ancha que el océano, se hace presente, y sobra casi todo, este espacio de sábanas tibias y respiración agitada, el viaje individual que me lleva a tu encuentro. Miseria. Territorio soleado de una geografía que desconozco, sombrío y perenne, que no solo me fascina. Duermen mientras tanto las paredes que me siguen enclaustrando sin ti. Sin ti, amor mío y no mío... Sin ti... Es muy difícil transitar la desesperanza... Por mucho que se desee el sol de media noche, la verdad es que no existe, ni existirá. Y los rayos que se advierten tras el umbral son insuficientes para dar calor. Los amores imposibles, son la broma más macabra que Dios, pudo haber inventado...
©️ MACABRO
✍️ Erika C. Rguez. Padrón
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Autor:
EPadrón (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 15 de enero de 2026 a las 17:53
- Categoría: Sin clasificar
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