La Patria en tu Mirada

Luis Barreda Morán

La Patria en tu Mirada 

En ese cielo de tu mirada clara donde se posa la luz más transparente,
caminaría por praderas de instantes que jamás se desvanecen en la sombra,
sintiendo la realidad plena y serena que tu pupila ilumina con su fuego,
un territorio de cristal y sosiego donde el alba permanece inmutable,
lejos del polvo que acumulan los días en su prisa por borrar lo amado.

Allí anidaría bajo tu dulce cielo con el tacto de un rumor compartido,
tu esencia recorriendo mi silencio como un río que descubre su cauce,
juntando los azares y el latido que dos pechos al unísono marcan,
tejiendo lentamente lo olvidado con el hilo de un encuentro constante,
mientras una canción llena la estancia y el vaivén de un umbral familiar.

Nuestra verdad secreta es la corriente que mueve las hojas secas en el patio,
que susurra entre los vidrios cerrados un mensaje antiguo y perseverante,
mas no alcanza la voz ni la palabra ni el destello de un astro repentino,
que guardaste en tus manos como un don para ofrecerme tras la larga espera,
envuelto en el bullicio de la gente y el rumor de otras vidas ajenas.

Desde la bruma de la noche opaca tu presencia me conduce con señales,
alumbrando el camino de la duda para que no tropiece en la penumbra,
sin la ceguera del que va perdido o la torpeza del ebrio desvelo,
o la costumbre triste del extravío que a veces me posee sin yo quererlo,
trazando un mapa claro en mi memoria con la tinta de tu gesto amable.

La atmósfera de la aurora tranquila se detiene más allá de la ventana,
esperando que la juntemos toda dentro de este cuarto y su paciencia,
llenando cada grieta de este espacio con el aroma del pan recién hecho,
mientras el mundo gira indiferente y nosotros somos su centro callado,
observando cómo el alba se derrama silenciosa sobre nuestros hombros.

Forjaremos una patria en tu mirada hecha de todo lo que no se nombra,
de la lluvia en el cristal y el reposo de las cosas que simplemente existen,
del olor a la tierra tras la lluvia y del sonido de un pájaro distante,
del calor que queda en la almohada cuando compartimos el mismo sueño,
de la paz que habita en las miradas cuando ya no hace falta hablar nada.

Y así viviré por fin en ese reino construido con paciencia infinita,
donde cada mañana es un regalo y cada noche un manto protector,
donde el viento lleva sólo canciones de un futuro que ya estamos creando,
un país sin fronteras ni tristezas que se nutre de tu amor profundo,
y que crece en el silencio fecundo de dos almas que se han encontrado.

—Luis Barreda/LAB
Glendale, California, EUA 
Enero, 2025.

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  • Autor: Luis Barreda Morán (Online Online)
  • Publicado: 15 de enero de 2026 a las 00:37
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 1
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