UNA LOCA, LOCA HISTORIA DE AMOR (Cuarta parte · Conclusión)

JUSTO ALDÚ

Nada estaba dicho.

Todo estaba a punto de decirse.

 

Por eso se sentaron. No frente a frente como enemigos, sino lado a lado, como quien mira el mismo incendio y decide no avivar las llamas. Anselmo fue el primero en romper el aire:

 

Sentarse a hablar es comunicarse, no irse a una recriminación con violencia. Eso nunca ha solucionado nada.

 

Elena asintió. No porque fuera una frase brillante —que no lo era—, sino porque era cierta. Y porque venía de un hombre que empezaba, al fin, a despojarse del personaje.

 

La conversación fue larga, más cansada que dramática. Se dijeron cosas con ironía para no llorar, con humor para no herirse.

—Tú juegas a ser joven —dijo ella—, y yo no quiero amar un afiche.

—Y tú corres como si el tiempo te debiera algo —respondió él—. A veces necesito que me esperes… no por viejo, sino por humano.

 

Se recriminaron sin alzar la voz. Se dijeron verdades que dolían menos por estar bien dichas. Elena habló claro: no quería seguir con un hombre que viviera actuando para el espejo. Anselmo, por primera vez sin chistes, aceptó que ese Sam era una armadura oxidada.

 

—Si esto continúa —dijo ella— tienes que dejar atrás esa figura.

—Y tú —respondió él— tienes que aprender a tomar las cosas de otra forma. El amor no siempre va a tu velocidad.

 

Ahí apareció el sentido de culpa, sin acusaciones. El amor, sin épica. El perdón, sin ceremonias.

 

Elena nunca habló de aquella noche. La infidelidad quedó guardada como un objeto punzante envuelto en tela: no por hipocresía, sino por entender que no toda verdad construye. Anselmo sospechó, claro. Pero con el tiempo decidió olvidar la duda. No por ingenuidad, sino por elección. Amar también es renunciar a ciertas preguntas.

 

No prometieron finales felices. Prometieron algo más honesto: intentar comprenderse, apoyarse, hablar antes de huir, reír antes de herir. Y si no funcionaba, tener la dignidad de terminar sin destruirse.

 

Porque quizá esta historia sea ficticia, pero ¿cuántas parejas se forman solo por las apariencias?

¿Cuántas confunden el deseo con el disfraz, la juventud con el ruido, el amor con la prisa?

 

Anselmo volvió a llamarse Anselmo.

Elena dejó de buscar faros y empezó a elegir compañía.

 

La loca, loca historia de amor no cerró con aplausos, sino con una lección sencilla y difícil: en la vida marital, lo esencial no es parecer, sino comprenderse y apoyarse mutuamente.

 

Y eso —aunque no venda novelas— también es un final.

 

JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2026

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Comentarios +

Comentarios9

  • Lualpri

    Seguro que eso también es un final, un buen final que muchos deberían copiar.

    Gracias Justo, excelente historia!
    Felicitaciones y un fuerte abrazo.

    Luis.

    • JUSTO ALDÚ

      Muchas gracias Luis, que tengas un buen día.

      Saludos

      • Lualpri

        Mismo deseo para ti, estimado amigo Justo.

      • El Hombre de la Rosa

        Hermosa y bien escrita tu genial cuarta parte de tu Loca Histoia de amor estimado poeta Panameño y fiel amigo Justo Aldú
        Saludos desde España
        El Hombre de la Rosa

        • JUSTO ALDÚ

          Gracias Críspulo, que pases un buen día.

          Saludos

        • Nelaery

          Muy buena conclusión la de esta historia.
          Normalmente la gente suele "disfrazarse" para caer bien y gustar a la gente.
          Tratan de aparentar lo que no son.
          Cuando los demás se dan cuenta de que no hay autenticidad, la relación se resquebraja.
          La mayoría de las veces se toma esta actitud por miedo a que el otro no acepte cómo somos.
          Las inseguridades son las culpables.
          Lo mejor es mostrarnos tal cual somos, sin artificios, sin dañar.
          Si no nos aceptan, debemos admitirlo y seguir nuestro camino.Siempre es mejor que seamos sinceros y que se expongan las dudas.
          Me ha gustado la decisión que tomaron los dos protagonistas.
          Muchas gracias por hacernos reflexionar y sentir, Justo.
          Un afectuoso saludo.

        • Anton C. Faya

          Buenas tardes Justo... Segui las sucesivamente presentaciones, excelente sobre todo un final tan humano, sin épica como vos decis...
          Sinceramente te agradezco la dedicación y cerebro tu talento...
          Gran abrazo...

          • JUSTO ALDÚ

            Muchísimas gracias mi estimado por leer y comentar.

            Un abrazo para ti también.

          • LOURDES TARRATS

            Querido amigo de letras, Justo,
            Este final me dejó una sensación rara y valiosa: la de haber asistido a una verdad dicha sin alzar la voz. Hay algo muy honesto en la manera en que Anselmo y Elena no se enfrentan, sino que se sientan; no se acusan, sino que se escuchan. Eso no es literatura fácil, es experiencia decantada.
            Me tocó especialmente cómo ambos dejan de actuar: él suelta el personaje, ella la prisa. Ahí aparece una pareja posible, no ideal, pero real, donde el amor deja de ser espectáculo para convertirse en cuidado, en elección cotidiana, incluso en renuncia. Psicológicamente, se sienten dos personas que aprenden que amar no es ir al mismo ritmo, sino aprender a acompasarse sin perderse.
            Aprecio mucho que no busques un cierre grandioso, sino uno digno, Justo.
            En un mundo que premia el ruido, tu historia se queda con lo esencial: comprenderse, hablar a tiempo y no destruir lo que aún puede sostenerse. Como amiga y lectora, te digo que este final no deslumbra… pero permanece. Allá, donde muchos quisieran llegar…

            Poetas somos amigo; y no lo podemos negar…

            Un fuerte abrazo, y como de costumbre, saludos extendidos para la familia.
            Ps.

            Y gracias por haberme ayudado a permanecer en el borde de mi silla frente al ordenador, aun cuando la fiebre estaba a 105.
            Me he recuperado del todo, y tal vez tus cuantos fueron medicina. La mejor medicina es la risa…

            —LOURDES

            • JUSTO ALDÚ

              Amiga Lourdes,

              Gracias, de corazón, por una lectura tan honda y generosa. La forma en que nombras ese “decirse sin alzar la voz” es exactamente el lugar al que quise llegar: donde el gesto pesa más que el ruido y la escucha es ya una forma de amor. Que hayas percibido ese despojo —él dejando el personaje, ella soltando la prisa— me confirma que los personajes llegaron vivos hasta ti, y eso es el mayor regalo para quien escribe.

              Coincido contigo: no hay idealización, hay cuidado. Y a veces cuidar es quedarse, otras es renunciar a tiempo. Si el final permanece, como dices, entonces ha cumplido su oficio silencioso.

              Me alegra saber que ya estás recuperada. Si entre líneas hubo una risa que ayudó, bendita sea la literatura cuando se vuelve abrigo y remedio. Gracias también por el cariño extendido; va devuelto, con abrazo fraterno y gratitud sincera.

              Poetas somos, sí… y lectores así nos sostienen.

              Un abrazo grande,
              Justo

              • LOURDES TARRATS

                POETAS SOMOS

              • JoseAn100

                Impresionante. Le das a todos los terrenos. Me encantan tus relatos.. Muchas gracias. Jose Angel.

                • JUSTO ALDÚ

                  Quizá sin querer describiste mi quehacer en la escritura. No tengo miedos literarios. He escrito poesía, relato, fábula, cuento, ensayo y teatro, solo falta novela. Le doy las gracias a Dios por esta facilidad y a todos ustedes por leerme y comentar. Sé que no lleno todas las expectativas, pero para gustos, los colores.
                  Todos los lectores son importantes para mi y las amistades virtuales o no que he hecho son buenas y las aprecio.

                  Muchas gracias por emitir tu opinión.

                  Saludos

                  • JoseAn100

                    Bueno , yo tengo muy poco tiempo, pero hay en este canal , varios espacios , que visito siempre, por deleite , como lector, y tu eres uno de ellos. Gracias . Jose Angel.

                    • JUSTO ALDÚ

                      Agradecido.

                    • Violeta

                      Un buen y maravillosa conclusión, un desenlace para una excelente historia gracias Justo, saludos.

                      • JUSTO ALDÚ

                        Oh, mi amiga de todos los tiempos. Gracias por pasarte por mi rinconcito.

                        Saludos

                      • MISHA lg

                        bravo!! un final coherente ante un dificil situación entre dos seres humanos poeta
                        gracias por compartir ...


                        No prometieron finales felices. Prometieron algo más honesto: intentar comprenderse, apoyarse, hablar antes de huir, reír antes de herir. Y si no funcionaba, tener la dignidad de terminar sin destruirse.

                        Porque quizá esta historia sea ficticia, pero ¿cuántas parejas se forman solo por las apariencias?
                        ¿Cuántas confunden el deseo con el disfraz, la juventud con el ruido, el amor con la prisa?



                        besos besos
                        MISHA
                        lg

                        • JUSTO ALDÚ

                          Gracias MISHA por tu lectura y comentario. Siempre es un placer saber que a uno lo leen.

                          Saludos

                        • Andiuz

                          Hola, Justo. Sabia reflexión. Interesante final como la vida misma. Saludos cordiales.

                          • JUSTO ALDÚ

                            Muchas gracias Andiluz por tu comentario. Muy atinado.

                            Que pases un buen día.



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