YO
¿Por qué llegas sin anuncios,
inesperadamente,
y te acomodas a mi lado
cuando mi cuerpo solo pide descanso?
Me rozas sin tocarme,
como un recuerdo antiguo,
y ese gesto
me trastorna.
PASIÓN
Te conozco.
Sé del diálogo sin palabras
que tu cuerpo recuerda
cuando me llama.
Sí, me llamas,
aunque finjas no quererlo,
porque sentir
es tu verdad más fiel.
YO
Ese pulso tuyo
me descoloca el centro.
Traes insistencia
y, ante ese duelo,
me rindo,
porque entiendo
que ya es tarde
para huir.
PASIÓN
Ah…
no me confundas con el incendio.
No me fuerces.
Quédate en ese temblor exacto
y déjame existir.
YO
Te ríes —siempre lo haces—
porque sabes
que vienes a arrastrarme,
a arrasar
con mi frágil tranquilidad.
PASIÓN
Es un cruce breve,
sin promesas,
donde todo arde
y tu carne responde
a lo que tu voz
no se atreve a decir.
YO
Sí…
mi cuerpo se inclina
sin hablar.
Pero el mundo me exige calma
y yo finjo obedecer.
PASIÓN
Ja…
te has vestido de prudencia
sin apagar el fuego.
No vengo a romperte,
como imaginas.
Vengo a rozarte
donde el cuerpo
todavía exige.
YO
Me asustas.
No por lo que dices,
sino por lo que despiertas
cuando te acercas
así…
demasiado cerca.
Hay un lugar en mí
que se abre como grieta
solo con tu nombre:
un latido que no cesa
y no logro esconder.
PASIÓN
Entonces no me invoques
si no estás dispuesta
a sentirte entera.
No te exijo posesión.
Mi única promesa
es quedarme en el borde exacto
donde tu placer
aún es conciencia.
YO
¿Qué puedo decirte?
Entonces… quédate.
Pero no como fuego,
sino como fiebre lenta.
No como urgencia,
sino como verdad duradera
que se reconoce en la piel.
PASIÓN
Eso es exactamente lo que soy.
No el exceso,
sino ese temblor
—el que nace
cuando el cuerpo
recuerda
antes que la razón—
y te devuelve a ti.
YO
Prométeme, Pasión,
prométeme
que no me desarmarás
con exigencias.
Escóndete detrás de la calma
mientras aparento esperar.
PASIÓN
Entiendo ese gesto mínimo
donde finges dominio
y el cuerpo
te traiciona
dulcemente.
YO
Eso es lo que temo:
que al rozarte
me pierda
en lo que soy
cuando intento resistirte.
Porque hay una parte en mí
que existe
cuando no te pienso,
cuando el deseo
permanece enterrado
muy adentro.
PASIÓN
Quedémonos juntos,
como fibras que se rozan
sin rendirse al nudo,
en el estremecimiento,
en la presencia.
Pero solo
cuando tú quieras.
Porque eso,
eso también es amor.
No todo deseo arde.
Algunos aprenden a quedarse.
Y basta.
—L.T.
1/15/2026
-
Autor:
LOURDES TARRATS (
Offline) - Publicado: 14 de enero de 2026 a las 10:43
- Comentario del autor sobre el poema: Amigos: Este poema nace en el espacio donde el deseo no irrumpe, sino dialoga. No habla del exceso, sino del límite consciente, ese temblor íntimo que no busca poseer, sino permanecer. El borde del temblor es una conversación interior entre la entrega y la lucidez, entre lo que arde y lo que elige quedarse.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 6
- Usuarios favoritos de este poema: Carlos Baldelomar, Llaneza

Offline)
Comentarios1
Bellísimo poema, todo un arte sensual.
Un abrazo con cariño LOURDES.
Gracias amiga Llaneza, por comentar. Quedo agradecida.
Un abrazo con cariño para ti también.
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.