Oda al absurdo solariego en Babia

Leoness

Mi estado de ánimo hoy, ¿qué es?, un falso sol

que asoma entre los pliegues de la sierra,

ni melancolía ni gozo - ¡un farol!

soy el humor espeso que el tiempo encierra.

 

Si la transcendencia fuera un cabrito montés,

yo sería el balido que nadie escucha.

Mi gran reflexión mundana, ¿sabéis qué es?

Si el pan de centeno es más duro que la lucha.

 

(He aquí el dilema que arruina toda cumbre).

 

Aquí, en Babia, en la norteña cordillera,

donde la nieve promete y luego miente,

la lógica es un burro que se destierra

y el viento frío un argumento vehemente.

 

Admiro los campos pardos, roturados,

que parecen pensar en algo muy antiguo.

Si les pregunto: "¿Sois campos ilustrados?"

Me responden con un silencio ambiguo.

 

¡Oh, la casa solariega de la esquina!,

su blasón de piedra, tan noble y herrumbroso,

parece una sentencia peregrina

que habla de un pasado ya mentiroso.

 

El tejado de pizarra, tan pulcro y recto,

es la única verdad que no se arredra.

Y pienso: "Si mi alma tuviera un arquitecto,

¿sería un tejado o un montón de hiedra?"

 

La tarde cae. Un hórreo proyecta su sombra.

Mi admiración por el paisaje, inmensa, total.

(Aunque la reflexión me asombra

de si la chimenea es o no funcional).

 

Y así concluye mi épica jornada:

mi espíritu, tan vasto como este valle,

se reduce al deseo de una merendada.

¡Y al absurdo glorioso de encontrar un detalle!

 

¡Babia es el valle del universo, entre montañas que te absorben y te trasladan, en León, España!

  • Autor: Leoness (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 14 de enero de 2026 a las 10:34
  • Categoría: Espiritual
  • Lecturas: 4
  • Usuarios favoritos de este poema: William Contraponto
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