Los pájaros ya no cantan como antes.
Las flores llegan tarde a la primavera.
Los campos se vuelven polvo
y los lagos aprenden a desaparecer.
Algo le ocurre al mundo.
Gira, insiste, se repite,
y el aire se vuelve espeso:
azufre,
humo,
rabia acumulada.
Debajo de todo,
el caos.
Aun así seguimos aquí:
humanos todavía,
rotos, heridos,
avanzando entre ruinas
como quien busca calor
en una casa incendiada.
Nadie cuida las plantas.
Nadie escucha al mar.
La basura se multiplica
en las calles,
en las playas,
en lo que queda del alma.
Nos vamos acabando
con palabras mal dichas,
con fuego,
con la costumbre de mirar a otro lado.
Sí, es un caos.
Pero respiramos.
Persistimos.
Y yo también he cambiado:
la sonrisa se me ha ido gastando,
la barba creció sin permiso,
mis ojos ya no brillan igual.
Tal vez porque el mundo envejece en mí.
Tal vez porque todo
—lentamente—
se vuelve ayer.
Derechos Reservados 13/01/2026
Henry Pumacayo
-
Autor:
Henry Pumacayo (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 14 de enero de 2026 a las 00:23
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 6
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez

Offline)
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