El vértigo de amarnos

esequiel Enrique Velásquez Salcedo

 

Te amé como se ama lo imposible,

con los ojos abiertos y el alma temblando,

porque desde el primer instante supe

que lo nuestro no sería pequeño

ni silencioso,

sino inmenso como el latido del mundo.

 

Tu nombre llegó a mi vida

como una caricia inesperada,

y desde entonces todo tuvo pulso,

todo respiró distinto,

como si mi cuerpo aprendiera de nuevo

qué significa estar vivo.

 

Éramos belleza sin permiso,

dos fuegos encontrándose en la noche,

dos voces que no pedían explicaciones,

solo presencia,

solo verdad,

solo ese vértigo dulce de mirarnos.

 

Tu amor era suave y peligroso,

una ternura que incendiaba la piel,

una calma que provocaba tormentas,

y yo, humano, frágil, imperfecto,

me dejé caer sin miedo

en ese abismo hermoso que eras tú.

 

No fue solo deseo,

fue la forma en que tu risa me desarmaba,

la manera en que tu silencio me entendía,

la electricidad de estar cerca

y sentir que el universo

nos observaba en respeto.

 

Hubo noches donde el amor dolía,

porque amar así también cansa el alma,

pero incluso en el cansancio

había belleza,

porque seguíamos eligiéndonos

aun con las manos temblando.

 

Nuestros cuerpos hablaban un idioma sincero,

sin promesas eternas,

sin máscaras,

solo piel, respiración y latidos

confesando que el deseo

también es una forma de amor.

 

Te amé en lo simple y en lo intenso,

en lo que ardía y en lo que sanaba,

en tus luces y tus sombras,

porque lo perfecto nunca me interesó,

yo quise lo humano,

yo quise lo real.

 

Fuimos un amor dramático,

no por exceso,

sino por profundidad,

porque cuando se ama de verdad

todo se siente más fuerte,

todo se vive más hondo.

 

Y aunque el tiempo cambie los paisajes,

aunque la vida nos sacuda sin piedad,

nadie podrá borrar

que nos tuvimos así:

bellos, excitantes, vulnerables,

intensamente humanos.

 

Si alguna vez me preguntan qué fue el amor,

no diré tu nombre,

diré que fue sentirlo todo,

arriesgarlo todo,

y aun así agradecer

haber amado como amamos nosotros.

 

Poeta: Esequiel

Llevate gratis una Antología Poética ↓

Recibe el ebook en segundos 50 poemas de 50 poetas distintos




Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.