EL REY DE LA NADA
Letea: Wcelogan
Camina el don Juan, disfraz de poeta,
con un ego inflado de gas y hojalata.
Sus versos son paja que el viento interpreta,
su pluma, de feria; su voz, una lata.
¡Mírenlo al rey de la nada!
¡Aplaudan su brillo de cartón!
Que entre suspiros y falsas estocadas,
se le apaga la estrella a este pobre bufón.
Es un rey sin corona y sin gloria,
que firma su envidia en un sucio rincón.
Se corona señor en corte de sombras,
apunta su dedo con risa de juez;
mas su reino de naipes no tiene alfombras,
y su séquito lame su huella a sus pies.
¡Mírenlo al rey de la nada!
¡Aplaudan su brillo de cartón!
Que entre suspiros y falsas estocadas,
se le oxida la estrella a este pobre bufón.
Es un rey sin corona y sin gloria,
que archiva su envidia en un sucio rincón.
Se envuelve en espejos que agrandan su estampa,
pero el cristal quiebra su gloria menor;
sus palabras de humo el viento las arrastra,
y su tinta no escribe: solo mancha el error.
Que ladre al talento que nunca sostiene,
que suene su eco de falso cantor;
el tiempo desnuda a quien no se mantiene,
y se sienta a reinar sobre su propio rencor.
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Autor:
Wii (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 13 de enero de 2026 a las 00:02
- Comentario del autor sobre el poema: Aquí no se retrata a una persona, sino a un arquetipo. El “rey de la nada” pasea por cafés literarios, redes sociales, prólogos inflados y premios con jurado amigo. Si alguien dice “habla de mí”, no es culpa del poema: acaba de ponerse la corona solo.
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 1

Offline)
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