Recuerdo hoy el arroyo
de mis días de infancia.
Corría por los patios traseros
de nuestras casas.
Y en el trasfondo de los recuerdos,
escucho aquel sonido perenne,
del agua que corre entre piedras,
mezclado con el sonido del viento,
que mueve las hojas de los árboles.
Allí jugábamos a ratos,
al regreso de la escuela,
pescando maravillas:
mezcla de langostinos,
con peces perdidos en la corriente,
entre bichos voladores,
y la lluvia de mariposas
por encima de nuestras cabezas...
¿Cómo no recordar el canto
de las aves que poblaban los árboles?
¿O el disfrute de aquellos mangos,
que la naturaleza nos regalaba?
No eran tierras sin dueños,
más bien lo contrario:
eran dueños muy ocupados,
que sus tierras jamás visitaban.
Pero hoy, nada de eso existe,
fue tragado por la ciudad triunfante...
Los niños nos hicimos adultos,
y los adultos necesitan casas,
necesitan fábricas,
y fabrican niños modernos,
que nunca han visto un arroyo,
ni una colorida mariposa,
pues el tiempo no les alcanza...
Frank Calle (12/ enero/ 2026)
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Autor:
Frank Calle (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 12 de enero de 2026 a las 14:52
- Categoría: Naturaleza
- Lecturas: 2

Offline)
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