¿Por qué hay tantas personas que languidecen los domingos por la tarde? La explicación es muy sencilla; al cesar la actividad laboral que nos mantiene ocupados, nos enfrentamos al vacío que revela las claves de nuestra existencia. Si estamos satisfechos con nuestra vida, y perseguimos una meta de la que nos sentimos orgullosos, en ese espacio resonarán la calma y el anhelo de regresar a la actividad. Si, por el contrario hemos renunciado a nuestros sueños y vivimos por pura inercia, la melancolía que se instala durante la pausa es una invitación a replantearnos nuestra vida y enderezar su rumbo.
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Autor:
emiliodom (
Offline) - Publicado: 12 de enero de 2026 a las 06:24
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 59
- Usuarios favoritos de este poema: benchy43, Mauro Enrique Lopez Z., alicia perez hernandez, racsonando, ElidethAbreu, Nelaery, El Hombre de la Rosa, Gonzalo Márquez Pedregal, EmilianoDR, rosi12, Mael Lorens

Offline)
Comentarios1
Muy interesantes tus reflexivas palabras, Emiliodom.
Saludos.
Gracias Nlaery por tu comentario. Lo importante es que mis escritos tengan cierta utilidad. Un saludo
Lo son.
Un saludo.
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