Vienes como alma en pena a consolar mi noche, porque aunque no lo parezca eres tan cercana que ya he olvidado cuánto me dueles.
El mundo que corría parece detenerse a tu lado y me va dejando con una sensación de hormigueo de espinas en mi garganta que evita que pueda llorar. Eso último lo agradezco pues así nadie sabrá cuánto te temo.
Nuevamente estamos aquí en la sesión de hoy donde contaré mis horrores y dolores del alma para que tú simplemente me digas “da igual” y vea tu espalda alejarse entre la indiferencia.
Porque aún mi escritura se ha vuelto tan macabra que ni siquiera es digna de ser leída. Admito que ese fue mi plan desde el vientre de mi madre.
La soledad luce un vestido verde como el que solía gustarle a los árboles antes de que se pusieran marchitos y sangraran textos que hoy me dedico a copiar porque mi inspiración ha muerto desde nuestro encuentro.
Me siento en un rincón imitando un ave y la envidio al no ser consciente de la lástima que le tiene el Sol, que brilla tanto y es tan cálido que lastima mi corazón.
Olvidó una coma y mi fantasma se ríe, porque en esta habitación solo tengo a mis delirios para hacerme calma. No hay ni un ente que quisiera estar conmigo para ver el horroroso llanto que sale desde mis pensamientos negativos.
Me he asomado a la ventana a ver si encuentro una estrella en la noche, pero son tan fugaces los astros, como los te quiero que solías pensar en decirme y no fui digna de recibir.
Me pinto la cara con harina y talco para iluminar una falsa sonrisa, tratando de mantenerme en pie entre piernas que tambalean y alas rotas que no van a ver la luz de la luna.
Escribo una letra, y tardo en decidir entre todo el abecedario de culpas cuál representará mi desgracia. Finalmente escojo la R de rutina.
Al terminar mis relatos, doy vueltas en la habitación vacía y termino en el piso pues la cama me abandono cuando quise abrazarla. El piso es tan frío que lo siento cálido y termino soñando que alguien me quiso.
Despierto al amanecer con el canto de una mariposa que teclea mi ventana avisándome que sobrevivi a otra noche contigo, pero desvaneciendose en un guiño pues tampoco ella se quiere quedar.
Le pregunto a mi mente si me amaría con fuerzas pero ella ha bloqueado toda comunicación para no lidiar con dicho desastre.
Entre huellas desoladas camino hacia un mañana que sigue llegando solo, sin que yo pueda hacer nada para acompañarlo
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Autor:
Hiro orozco (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 12 de enero de 2026 a las 03:44
- Categoría: Triste
- Lecturas: 1

Online)
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