Hola.
No es fácil para mí decir esto por aquí, pero en persona las palabras no sabrían salir.
Este es mi adiós, aunque no era lo que deseaba. Lo hago porque a veces soltar también es una forma de cuidarse. Me tomó tiempo entender que no soy la persona con la que quieres quedarte, no porque falte atracción, sino porque no soy el lugar donde deseas construir algo estable.
Me gustas, y mucho. Pero no quiero convertirme en una presencia incómoda ni en alguien que deba insistir para existir. Con el tiempo entendí que no hay un espacio para mí en tu vida, y por eso voy a dejar de buscarte, de aparecer, de tocar puertas que no se abren. No quiero hacerlo, pero voy a dejarte ir, aunque duela.
Gracias por cada risa compartida, por los silencios que decían más que las palabras, por las miradas y por esos instantes que me hicieron creer que esta vez sí, que tal vez yo también sería parte de tu historia.
Tal vez no llegué en el momento correcto. Te encontré llena de dudas y con ganas de estar sola, mientras yo tenía claro lo que sentía.
Nuestro tiempo fue breve, pero suficiente para marcarme. Entraste en mi vida sin pedir permiso y me enseñaste a ilusionarme otra vez, a imaginar futuros que nunca llegaron. Yo no quería alejarme; quería que fueras para mí.
Pero entendí que aferrarse a alguien que no elige quedarse es una forma lenta de lastimarse.
Ojalá encuentres eso que buscas, aunque no sea conmigo. Y ojalá algún día recuerdes que hubo alguien que te quiso de verdad, sin condiciones ni reproches.
Gracias por lo bueno, por lo que no fue y por lo que nunca llegó a ser.
Adiós.
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Autor:
Mac12 (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 11 de enero de 2026 a las 00:12
- Categoría: Carta
- Lecturas: 6
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, El Hombre de la Rosa, Mauro Enrique Lopez Z.

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