◇ 300 segundos
“Caminé detrás suyo, dibujando su entorno con la vista.
Siguiendo el vaivén de su caminar, nos fuimos juntos fundiendo nuestras sombras, y nuestras historias se hicieron una.
Tuvimos sed de nosotros.
Y sin pudor nos miramos.”
Y de una historia pasamos a otra, mientras nuestra mente juega con nosotros, como el agua de alcantarilla que juega con las hojas, incansablemente.
En tanto Juan aferraba el libro Open bajo sus dedos, como si de ello dependiera el día.
Su ídolo había hecho todo por mantenerse en pie; mientras él, en otra realidad, aún sostenía su raqueta firme, pero en este momento su agenda en movimiento estaba llegando a su fin.
Atrás quedarían los momentos cálidos, los sentimientos, los placeres de la carne, los amigos…
Su mente transitaba por múltiples historias; sin embargo, un suave murmullo apenas rozó sus tímpanos gastados.
—Señor…
—Señor, tenga cuidado, aquí hay una rampa… ¿Me escucha?
Él respondió calmadamente:
—Sí, señorita, le escucho… le escucho…
Y así se nos escapa la vida:
nuestros abuelos pasan…
nuestros padres pasan…
nuestros días pasan…
Muchas historias vienen a su mente, justo minutos antes de cruzar el umbral que los deja parados a metros del hogar de ancianos (residencia para mayores).
El aire entraba en sus pulmones algo cansados; entonces el cuerpo le dice a la mente que el tiempo ha transcurrido.
La mente no le cree, pero sus pies, seguro que sí.
La mente juega en el envase, porque a veces sentimos que todo nos queda grande.
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Autor: Vientoazul – ©
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Autor:
Vientoazul (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 10 de enero de 2026 a las 00:35
- Categoría: Cuento
- Lecturas: 2

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