Era 31 de diciembre,
cuando el mundo se preparaba
para recibir un nuevo año
y las calles se vestían de júbilo.
Fue entonces cuando ocurrió lo inevitable:
tu desaparición.
La noticia cayó como un estruendo
que silenció el bullicio de aquel día.
El tiempo se detuvo
y la esperanza se quebró.
Una zona rural fue el escenario
de la maldad,
de la monstruosidad,
de mentes enfermas:
las mismas que debían protegerte.
Apagaron tu vida
de la forma más cruel y despiadada,
una violencia tan atroz
que hizo llorar al mundo entero.
No pudiste defenderte,
ángel hermoso;
apenas tenías tres años,
apenas estabas aprendiendo a caminar.
Mis lágrimas recorren mis mejillas
al imaginar la escena.
Hoy mi voz se suma
a la impotencia de un mundo
que clama justicia.
Tu vida apenas comenzaba
cuando tu niñez fue ultrajada
con una crueldad
que ni los animales replican.
Miro a mi hija
y me estremece pensar
que los demonios no siempre habitan
el inframundo;
a veces se sientan en la sala de casa,
toman café
y tú les llamas “tíos”.
No puedo imaginar el dolor de tus padres,
quienes emigraron soñando
con darte una vida mejor,
confiando en que estarías a salvo.
Hoy la impotencia los consume,
buscando el cuerpo de su hija.
Un escalofrío me recorre el alma
al pensar que, iniciando el año,
tu rostro aparece en las redes
como una cifra más,
como otro nombre
que la crueldad sin entrañas
apagó sin compasión.
Vivimos tiempos estériles,
donde el poder pesa más que la justicia,
donde los padres siguen enterrando hijos
y el sistema aprende a olvidar.
Niños que no aparecen,
historias que se archivan,
dolores que no importan
porque pertenecen al pobre.
La impunidad se volvió huésped
y llegó para quedarse.
Hoy no solo clamamos justicia
por Brianna Genao
y Roldany Calderón;
alzamos la voz
por todos los niños
cuyos destinos fueron arrebatados
por la monstruosidad
de quienes compartían su sangre.
Que el 31 de diciembre
sea proclamado un día de memoria,
donde la impunidad
no siga caminando por las calles.
Nada te devolverá, princesa,
pero tus padres merecen
un lugar donde llorar con verdad.
La incertidumbre no puede seguir
siendo el pan de cada día.
Necesitamos líderes que enfrenten el mal,
que lo arranquen de raíz,
que no miren hacia otro lado.
Hoy todos somos Brianna:
flor blanca,
vida truncada,
nombre que el mundo llora
con impotencia.
Un recordatorio doloroso
de que, a veces,
el enemigo
habita en la propia familia
y que debemos cuidar a nuestros hijos.
Paz a tu alma, princesa.
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Autor:
Poemas De Una Mente Joven. (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 9 de enero de 2026 a las 22:17
- Comentario del autor sobre el poema: Este poema nacio después del asesinato cruel de una niña de 3 años en mi tierra, un caso que le ha dado la vuelta al mundo, que causa tristeza, impotencia, y demasiado dolor. Un recordatorio porque en la confianza esta el peligro, y lo vulnerable que puede ser la vida. Mi corazón está roto por este caso. 😔 💔
- Categoría: Triste
- Lecturas: 1

Offline)
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