Al filo de la verdad,
entre sombras
y luces parpadeantes,
volviste a aparecer.
Como un fugaz destello de una estrella,
te plasmaste en mi ser.
El terrible sonido
de la tormenta que se avecinaba,
la lágrima que se veía venir,
el recuerdo
que de mí jamás va a desaparecer.
Te incrustaste de tal manera
que ni en un millón de años
te podrías desvanecer.
El humo del cigarro
vuelve a florecer,
letal y dañino,
como lo fue tu querer.
Cada caricia plasmada,
cada beso descontrolado,
cada vez que te ibas
y me dejabas de lado.
Regresabas al amanecer
para decirme que me extrañabas,
y yo, confiado y ciego,
caía cautivado.
Triste bolero mío,
triste corazón desconsolado,
maldito cielo nublado…
deja que corra el viento
y se lleve todo este dolor
que cargo en mi costado.
Saca de mí las llagas
de este amor abandonado.
Quiero vivir,
vivir una vez más,
aunque tú
ya no estés a mi lado.
La tormenta ha pasado.
El viento dejó de correr.
La extraña sensación de calma
que se avecina
hace cimbrar mi ser.
Tengo miedo…
y todavía no sé a qué.
Tal vez sea la paz,
a la cual le perdí el interés.
Me acostumbré al caos.
Los gritos que antes brotaban de mí
ahora son voces calladas.
No susurran nada.
¿Es acaso que morí
en el ojo del huracán
y esto es el cielo?
¿O es acaso que lo que viví
realmente era el infierno
y ahora lo que comienza…
es a vivir?
Por ahora,
lo que necesito es dormir.
Cerrar los ojos
y disfrutar
el ya no verte ahí.
Abrazar la soledad.
Volver a caminar.
Empezar a respirar.
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Autor:
Axel Juárez Carachure (
Online) - Publicado: 9 de enero de 2026 a las 16:32
- Categoría: Amor
- Lecturas: 1

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