Caminando entre metales, coches fríos en la acera,
la ciudad grita libertad, pero yo voy por fuera.
Los bares están llenos, las risas por doquier,
pero yo busco un rincón donde poderme esconder.
Sí, buscaba un refugio... donde el alma no me viera.
Entré en aquel garito, huyendo de la gente,
donde el vaho se mastica y el alcohol se siente.
Allí estaba Etta, cantando un blues de ley,
su voz me dijo: "Hijo, hoy tú eres el rey".
Buscaba una respuesta... y la tuve frente a frente.
Oh, Zoe estaba allí, mi amiga de verdad,
un faro de luz suave en esta oscuridad.
Me invitó a su mesa, a compartir el dolor,
y el blues de la noche... se tiñó de otro color.
Hablamos como nunca, sin prisa y sin disfraz,
lo que estaba guardado, por fin encontró la paz.
Sentí esa corriente, ese fuego entre los dos,
ya no hacían falta notas, ni siquiera la voz.
Dos almas que se encuentran... bajo el ritmo del compás.
La noche era pesada, pero el corazón volaba,
mientras Etta sufría, nuestro miedo se acababa.
Atracción prohibida, o quizás solo esperada,
la chispa del pasado... quedó por fin desatada.
Salimos a la calle, lejos del viejo piano,
la noche ya no era fría, sí, me daba la mano.
Y bajo las estrellas, con un fuego abrasador,
aquel beso caluroso... nos selló con su calor.
Ya no somos amigos... somos algo mucho mejor.
Sí, un beso de seda y fuego...
Sellando nuestra amistad...
En la noche del blues...
En la noche de Zoe...
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Autor:
Leoness (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 9 de enero de 2026 a las 12:53
- Categoría: Amor
- Lecturas: 1

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