Dedicado al refugio de perros San Francisco 🐾:
En San Francisco, al borde del silencio,
late un refugio de miradas sinceras,
donde el miedo aprende a soltar el peso
y las colas dibujan futuras primaveras.
Patas cansadas llegan sin historia,
con nombres rotos, con frío en la voz,
pero allí el amor escribe memoria
y cada herida encuentra su adiós.
Entre rejas suaves y manos pacientes,
se curan los días, se enseña a confiar,
un ladrido tímido vuelve valiente
cuando alguien se detiene a mirar.
San Francisco no es solo un lugar,
es un puente de esperanza y calor,
donde un perro aprende que amar
no siempre termina en dolor.
Y cuando uno parte, hogar encontrado,
queda en el aire un suspiro feliz:
otro corazón ha sido salvado,
otro camino comienza a latir.
Comunidad en apoyo a seres sintientes
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.