Desde tu llegada, el consumo de aquel cuerpo, tu huésped predilecto.
El inicio de la palabra arrebataba la esperanza.
El sufrimiento, desconsuelo, tu llegada ya marcaba así el momento.
Cuál cruel definición, son seis letras que se llevan,
el ensueño, la certeza de poderse mejorar.
Fue tu paso avalancha que tapó el frío mar,
porque un año solo diste de plazo a mi favor.
Desde el día que viniste, todo nuestro se llevó.
Te quedaste en su cuerpo, consumido así por dentro.
Apagaste sus pulmones, cual sutil respirar.
No dejaste nada limpio, en su cuerpo derramaste,
aquellas letras que en un todo transformaron perdición.
Llegó el CÁNCER y de él se alimentó.
Carcomido por su pena, se apagó su tibia llama,
aquel hombre mesurado se achicaba en su vivir.
Nada de esto era planeado, se encontraba en esmero,
era solo un pasajero en la línea de la vida.
Un veintitrés de febrero, se apagó así tu llanto,
los latidos ya más bajos, con sutil resonar.
El cáncer se llevaba su esencia y respirar.
Vuela libre, tras el paso, el dolor ya dejó atrás.
Pasan días, sus semana y de a poco te nos vas.
Ese día, con tus ojos, aclaraste tu adiós, con un beso, tus palabras hoy retumban en dolor.
Te extrañamos hasta hoy, luego de ya veinte años.
Descansaste en tu batalla, la gánate al final.
Muy a pesar de lo malo, sigues vivo en cada... Corazón.
🌟/-.FENIX.-/🪶
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Autor:
Fénix (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 9 de enero de 2026 a las 00:19
- Categoría: familia
- Lecturas: 20
- Usuarios favoritos de este poema: Tommy Duque, alicia perez hernandez, Henry Alejandro Morales, Carlos Baldelomar, El Hombre de la Rosa, benchy43, Lualpri, William Contraponto, JUSTO ALDÚ, Poesía Herética, Anton C. Faya

Offline)
Comentarios2
Genial y hermosa es tu bella pluma estimada poetisa y amiga Fénix
Abrazos desde España
El Hombre de la Rosa
El texto es un testimonio directo y doloroso, escrito desde la memoria y la pérdida, donde el cáncer no aparece solo como enfermedad, sino como una presencia invasiva que irrumpe y arrasa. Destaca la honestidad emocional y la forma en que el duelo se narra sin artificios, apoyándose en imágenes claras y en una cronología íntima que refuerza el impacto. La despedida final, lejos de cerrar la herida, la transforma en permanencia: la ausencia se vuelve recuerdo vivo y afecto que no se extingue con el tiempo.
Saludos
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