No es la forma verbal, ni el gesto elaborado,
ni el color que refleja sobre el cuerpo sutil;
es la esencia vibrante, pacto no firmado,
aunque el mundo no sea con su alma muy gentil.
Camino sin nombres, juicios ni etiquetas,
ni a lo que en este mundo no se deja atrapar;
las almas que buscan, inquietas y discretas,
el anhelo tan sencillo de poder abrazar
Respeto el misterio, lo oculto y lo profundo,
aquello que otros ojos no quieren explorar;
es en lo más pequeño donde se halla el mundo,
y en lo simple y sereno suele habitar el Mar.
No me llama la fama, ni el brillo del aplauso,
ni el rostro que se muestra sin fondo ni verdad;
prefiero la mirada que ofrece dulce pausa,
y que al mirar el alma, me ofrezca claridad.
No juzgo lo que ignoro, ni al alma del ajeno,
cada cual lleva a cuestas su historia y su verdad;
y si llega un discurso impregnado de veneno,
me aparto en el silencio, sin dejar de respetar.
La esencia es ese pulso, un latido consciente
la luz que no se vende, ni se puede comprar;
es lo que siempre habita el momento presente
y lo que en lo más hondo, vuelve a resucitar.
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Autor:
Manu cramps (
Offline) - Publicado: 8 de enero de 2026 a las 05:58
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 34
- Usuarios favoritos de este poema: William Contraponto, Nacho Rey, Mauro Enrique Lopez Z., El Hombre de la Rosa, alicia perez hernandez, Llaneza, Javier Julián Enríquez, EmilianoDR

Offline)
Comentarios2
Hermoso poema
Un abrazo Manu.
Gracias por leerme poetisa!
Un cordial saludo
Muchas gracias, estimado amigo Manu, por este bello poema, que, en su apreciación poética, la esencia trasciende la forma, toda vez que se manifiesta, como si dijésemos, en la vibrante sustancia que se escapa a la trivialidad. En este sentido, el poema, a modo de pacto tácito, revela un sendero exento de juicios, en el que las almas inquietas hallan sosiego en la simplicidad del abrazo. Por ende, el respeto por el misterio y la profundidad se manifiesta en la búsqueda de la verdad en lo ínfimo, donde reside la magnificencia del mundo. En este aspecto, la notoriedad y el resplandor efímero de lo mundano se desvanecen ante la mirada que, con sosiego y discernimiento, evidencia la esencia del ser. Así las cosas, el juicio se suspende ante la historia ajena optando por mantener una postura de silencio respetuoso frente al discurso venenoso. En tal contexto, la esencia, el latido consciente, la luz inalienable, reside en el presente, perpetuamente renaciendo.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio de tu paisano
Muchas gracias Javier por esta minuciosa y acertada disección del poema. Un cordial abrazo, paisano. Un placer leerte.
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