Nos hablan todos
y no nos habla nadie.
Manos llenas de cables,
corazones vacíos.
Gritamos “estoy aquí”
con los dedos,
pero nadie se sienta
a mirar el temblor de los ojos.
Nunca estuvimos tan juntos
y tan abandonados.
Nunca tan visibles
y tan nadie.
La hiperconexión es una jaula
con barrotes de luz:
parece abierta,
pero no sales.
Compartimos migas de vida
para no partir el pan entero.
Mostramos sonrisas prestadas
mientras la verdad
se pudre por dentro.
No es soledad por ausencia:
es soledad por descarte.
Porque estorba el dolor,
porque incomoda escuchar,
porque nadie quiere cargar
con el peso de otro ser humano.
Aquí la pena no se acompaña,
se desliza.
Aquí el llanto no se abraza,
se ignora.
Y el hombre,
animal de sangre y palabra,
muere un poco cada día
rodeado de gente
que no sabe tocarlo.
La soledad ya no viene de noche:
vive conectada.
Y duele más
porque sabe
que podría no existir.
Antonio Portillo Spinola
-
Autor:
Spinoport (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 7 de enero de 2026 a las 07:46
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.