Tres hormigas paseaban por un jardín, cuando de pronto, ¡hallaron un festín! Era un sándwich crujiente de queso y jamón, tan grande y tentador que les hizo bailar de emoción.
¡Al hormiguero rapido hay que llevarlo! dijeron con decisión. Dos de las hormiguitas, alzaron el pan hasta sus hombros con mucha dedicación. Pero la tercera, en vez de ayudar, se trepó al sándwich pensando "nadie me va a notar".
¡Será solo un mordisquito!, esta pensó, fue así como aquella glotona, y desconsiderada hormiga masticó feliz varios trozos de aquel festín. Mientras sus amigas sudaban bajo el pan, ella comía y comía sin pensar en nadie más.
¡Qué carga tan pesada! , dijo una de las hormiguitas con dolor. Al mirar hacia arriba, ¡vieron con horror!
¡Oye, amiga, baja a ayudar! Si las tres empujamos, pronto podremos con este rico manjar almorzar.
Pero el sándwich, que ya se tambaleaba, por el peso extra... ¡y al suelo se precipitó! ¡PUM! Cayó el pan con un golpe monumental. Una ardilla que miraba de cerca, corrió veloz y se llevó el sándwich de un tirón.
La hormiga glotona se quedó adolorida y sin bocado, pues por comer a escondidas, ¡todo lo había arruinado!
Moraleja: "Quien come a escondidas y no quiere ayudar, pierde el gran banquete y el valor de la amistad. Compartir el esfuerzo es la mejor forma de disfrutar. Pues lo que se gana con trampa y pereza, se va en un segundo y deja tristeza.
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Autor:
Ysabel Gonzalez (
Online) - Publicado: 7 de enero de 2026 a las 07:33
- Categoría: Cuento
- Lecturas: 1

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