Mi carta a los Reyes Majos (suponiendo que los hay)

Kapirutxo

 

Mis queridos reyes majos,
mi carta quiero mandar
para pedir un regalo.
No sé si les llegará:

Repasando este último año;
me he portado algo de mal.
Menos de lo que quería,
de lo que no quiero, más.
Creo que cometí un pecado,
espero sea venial.
Como sé lo que merezco
pido carbón vegetal.
Cinco kilos, mas o menos,
y de pellets, cien o más.
En el invierno que llega
me tendré que calentar
Muchos, que bien se han portado
de frio perecerán
en el Líbano y en Gaza,
en Siria y Afganistán,
en Belén de Cisjordania 
y en muchos sitios de más.
Oí que sus magestades
por ahí no se acercarán.

Con el carbon que me manden
nos haremos de almolzar
Don Ángel prenderá el fuego,
Milu su vino traerá,
yo sopas en capirucho
y brasa de la de hablar.
Las costillas van a escote,
también el postre y el pan.

Si quieren comer conmigo,
no se hagan de rogar..

Casi mejor... que no vengan
porque se irán si pagar.
Sé, que por ser monarcas,
no son mucho de fiar.
Ya me trajo el Olentzero.
Los pobres siempre dan más.

Hoy me he levantado y he comprobado

lo que esperaba de los reyes. NO ME HAN DEJADO  NADA

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Comentarios +

Comentarios3

  • Freddy Kalvo

    Ya no ruegues a los reyes,
    que los reyes no darán.
    ¡Junta la yunta de bueyes
    que ellos si te ayudarán!

    Un abrazo fraterno mi estimado amigo Kapirutxo. Que todo marche bien durante el año 2026.

    • Kapirutxo

      Igualmente, hermano.

    • Tommy Duque

      (lo que esperaba de los reyes. NO ME HAN DEJADO NADA)
      Jajaja, me encanta tu sentido de humor hermano..
      Felicidades.

      • Kapirutxo

        Feliz año, colega hermano.

      • JUSTO ALDÚ

        El poema combina con acierto el tono infantil de la carta a los Reyes con una mirada adulta, crítica y desencantada sobre el mundo. La ironía sostiene todo el texto: el hablante se declara merecedor de carbón, pero lo convierte en símbolo de abrigo, encuentro y dignidad compartida frente a la injusticia global. La mención de conflictos reales rompe la aparente ligereza y sitúa el poema en un plano ético claro, sin caer en el panfleto. El cierre, seco y directo, refuerza el desencanto y confirma que la verdadera denuncia no está en la falta del regalo, sino en la constatación de una ausencia mayor: la de justicia y cuidado.

        Saludos



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