El motivo de estas palabras ocupa la necesidad de alcanzar sutilmente tus ideas y pensamientos. Cada renglón, interpretado por mis sentimientos, elige dialogar con los tuyos. Lejos de la confrontación y sin dañar el corazón, con firme compromiso y sin hacer caso omiso de nuestros errores y rencores, encajar sin renunciar a nuestras opiniones.
No busco perdón ni razón, solo entender las distancias, el posible desinterés y lo que puede ocurrir más allá de hoy.
La crueldad del tiempo no entiende de rutina, trabajo o estudio; tampoco de la tristeza de vivir desgracias ni de lo difícil que es levantarse con el cuerpo pesado y la mente asfixiada por una ansiedad inconmensurable. La crueldad del tiempo es crueldad por el significado que le damos: significado propio, ajeno, objetivo. La crueldad del tiempo nos hace ser lo que somos, a veces sin querer serlo. Reconozco que este tiempo excusé al tiempo de no darte el mío, así como también culpé al mismo de no compartirme el tuyo.
No quiero permanecer en el exilio de tus palabras; lejos de tu decirme, de tu contarme, de tu nombrarme. Mis intenciones son verdaderas. Quizá injustas, desacertadas. Me gustaría saber las tuyas.
¿Cuáles son tus intenciones?
¿Cuál es nuestra amistad?
¿Qué significa amistad?
Nuestra amistad.
Nada es insignificante para el que busca virtud. Quiero buscarte en preguntas; en pequeñas respuestas, en días duros y en algunos momentos, revivir, recrear y crear recuerdos.
Recuerdo.
Es lindo el recuerdo.
Así como puede ser triste recordarlo.
Quien más recuerda, más muere; y donde más se guarda, más duele.
No quiero vivir en los cimientos de la nostalgia, sino construir sobre ella.
Escribo mi verdad para oír la tuya. En algún momento que nos alcance, en un lugar que nos quede. Escribo mi verdad no porque sea mía, sino para que quede expuesta. Quiero oír la tuya, no para minimizarla, sino para extenderla.
Escribo mi verdad, que suele ser equivocada; oigo la tuya, que quizá no puede ser oída.
El motivo de estas palabras es alcanzarte sutilmente; darnos la oportunidad de que nuestras manos entrelazadas marquen la sintonía de cada paso hacia algún camino. En algún lugar quedará lo que fuimos; en algún lugar está lo que somos; y en algún lugar nos espera el destino.
En algún lugar, en cualquier momento, hablaremos el mismo idioma. Al menos por un tiempo, será otro tipo de historia.
Este amor que aguarda mi corazón
espera llegar a tus manos.
-
Autor:
R.ama (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 6 de enero de 2026 a las 11:33
- Categoría: Carta
- Lecturas: 1

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.