Caminaba por densa niebla
junto a frías caricias
y olor a humedad.
Con su misterio
abrumaba mi vista
y, en bruma,
sumergía mi pensar.
Nadaba aún más profundo
hasta mis memorias empapar.
Mis manos no podía ver.
Mis pisadas
hacían eco en el vacío,
aunque sabía
que no era el único.
En ella
me sentía solo.
Sumergido en la niebla
vi dos luces brillando.
Dejé que me guiaran.
Sentí un aroma
a tierna primavera.
Fui a su encuentro.
Escuché un canto,
sedujo mi sentido.
Lo seguí.
Encontré el origen:
un claro en la niebla.
Dejé atrás la oscuridad,
podía ver el horizonte.
Mi paso se volvió seguro,
el sol secó mis memorias.
Te encontré.
Todo lo que necesitaba
estaba ahí.
Este era el camino,
el que buscaba,
donde el sol camina
a nuestro alrededor
y la luna se detiene
a contemplarnos.
Donde no importaba
nada más, excepto
nuestras miradas.
Tú me enseñaste todo,
hasta lo que no sabía
que necesitaba.
Es una lástima,
pues fue una ilusión.
Todo se quedó a medias
y, en medio de todo,
en nada se transformó.
He vuelto a la niebla,
a enfriar mi cuerpo,
a empapar mis memorias,
para caminar sin rumbo.
Pero todo es diferente:
el vacío
se volvió más profundo
y mi soledad
la siento en mis hombros.
¿Qué se supone que deba hacer
si en la niebla veo tu silueta?
Si tu recuerdo me persigue
como un fantasma,
el fantasma de esa parte tuya
que mataste junto conmigo.
Camino por densa niebla,
junto a frías caricias
y a la humedad.
En mi cabeza repito:
No seguir ese aroma,
aquel dulce y floral,
aunque guíe mis sentidos.
No escuchar el canto,
como trinos de aves
recibiendo el amanecer.
Evitar que se erice mi piel
para no recordar tu roce,
un rayo de sol en el frío.
No buscar esos faros marrones,
intensos y cálidos,
que nublan mi pensar.
Quizá tu sonrisa,
obra inspiradora,
bella y fulgurante,
pueda permitirme recordar
la que me mostró
aquel claro,
para así decirme a mí mismo
que en la niebla,
para siempre me he de quedar.
-
Autor:
Jonathan P. (
Online) - Publicado: 6 de enero de 2026 a las 10:27
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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