Te amo sin la decencia de la luz, te amo como se ama lo que no promete salvación, lo que no pide permiso, no llegaste para ordenarme la vida, sino para desordenar el tiempo, desde que existes, las horas no avanzan: se arrodillan.
Tu presencia tiene algo de rito antiguo, no entras, invocas, y yo, que nunca creí en ceremonias, aprendí a cerrar los ojos para que tu sombra hiciera su trabajo. Porque no eres claridad, eres revelación, como los símbolos grabados en las piedras: no explican, pero pesan.
Amarte es aceptar que el corazón también tiene sótanos, allí guardo tu nombre, escrito con la letra de los condenados, esa que no busca absolución. Hay amores que se pronuncian como oraciones; el nuestro se murmura como un conjuro, con miedo de que el mundo escuche y se rompa.
Cuando me miras, algo se descose en la realidad, el cuerpo recuerda verdades que la razón enterró con cuidado, entonces comprendo que el deseo no es un exceso, sino una forma oscura de conocimiento, tú me enseñaste eso sin palabras, con la paciencia de lo inevitable.
Si algún día te vas, no hablaré de pérdida, diré que regresaste al lugar del que viniste: a esa región donde el amor no consuela, pero funda; no ilumina, pero deja marcas, y yo, marcado, seguiré caminando con tu ausencia como quien lleva un símbolo secreto bajo la piel.
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Autor:
Bruno Gatica 1 (
Online) - Publicado: 6 de enero de 2026 a las 00:43
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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