Tú no eres ciudad, eres la joya vertical engastada en la cordillera, el tesoro que el cielo dejó
caer en el tajo de la tierra. Un cuenco de oro donde el aire es un privilegio y el corazón late
con la fuerza de un tambor aymara. Te asientas en la gloria, y tu verdad no está en el plano,
sino en la vertical que nos eleva la respiración.
El Illimani no es un pico, es la corona de plata que nos mira. Y el Chacaltaya, el diamante
helado que nos recuerda que la eternidad es solo una capa de nieve. Abajo, en el fulgor de
tu vientre, el Mamani teje la historia con hilos de oro y el Kili-Kili es el ojo que vigila el
sueño de la urbe. Eres la ciudad que se esconde para ser la recompensa.
Y tu sabor es la memoria. No el simple gusto, sino el golpe de tierra y sol. Eres la Sopa de
Maní, el caldo espeso que nos devuelve el alma al cuerpo, la alquimia de la abundancia.
Eres el alimento que nos recuerda que la belleza no es etérea, sino visceral, nacida de la fe y
del frío.
La Paz, tú eres el oro de la cordillera. El lugar donde la vida nos empuja a la cumbre. Y la
voluntad nos obliga a mirar hacia arriba, a esos picos que son la dura, la rotunda, la
única magia que nos queda.
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Autor:
Jundabar (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 5 de enero de 2026 a las 13:57
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 15
- Usuarios favoritos de este poema: racsonando, ElidethAbreu, EmilianoDR

Offline)
Comentarios1
Gracias Juan David.
Preciosa prosa poética.
Abrazos.
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