Flor de tinta y sombra
Te ofrezco una flor que pulsa con suavidad entre las páginas gastadas de un libro antiguo.
Pero tú, que observas estas líneas con mirada cautelosa y desconfiada en la quietud,
explícame qué esperas encontrar entre mis versos de tinta azul y sombra.
Tal vez imaginas que oculto alguna mentira detrás de cada sílaba que escribo.
Mides cada palabra con recelo, como si fueran caminos que llevan a un engaño.
Tu desconfianza nace del temor a que alguien busque burlar tu noble sentimiento.
Crees ver filos ocultos bajo la dulce música de estas simples y comunes frases.
Tu orgullo se protege de un posible golpe que pueda causarle dolor o vergüenza.
Ese miedo tuyo flota alrededor del poema y se mezcla con mi propia melancolía.
También yo cargo con una pesada tristeza que hoy decido entregar en este papel.
Solo solicito una pequeña dádiva de atención comprensiva y sincera.
Un alma generosa que pueda compartir por un momento este sentir profundo.
Una compañera que permita que entre en el espacio íntimo de su propio corazón.
Te asusta este mendigo de versos, con su apariencia de hambre y abandono.
Piensa bien quién lleva la peor parte dentro de este modesto trueque de almas.
Si permaneces aquí es porque algo en tu interior empezó a cambiar lentamente.
Confía en la verdad simple y desnuda de esta confesión escrita con mano temblorosa.
No existe aquí la intención de ocultar o de fingir emociones que no están presentes.
Mi torpeza para expresar la belleza solo muestra mi profunda falta de sabiduría.
Agradezco que aún no hayas abandonado la lectura de este humilde mensaje.
La flor que late entre las hojas secas es un regalo frágil de pétalos honestos.
Un corazón cansado que entrega su último y único tesoro antes del silencio.
Es un latido tenue que perdura en el olvido de un cuaderno abandonado.
Acepta este símbolo mínimo de algo real que vive en un mundo de sombras.
Guárdalo donde guardas las cosas simples que tienen significado verdadero.
Esta ofrenda final es todo lo que posee quien nada tiene para dar excepto esto.
Un destello breve de color en medio de la gris rutina de tus días ocupados.
Una prueba pequeña de que algo genuino puede nacer entre líneas desteñidas.
No pido nada a cambio, solo que recuerdes que aquí hubo un gesto sincero.
La flor y el poema son lo mismo, ambos frágiles, ambos hechos de tiempo y aliento.
Así termina este viaje de palabras que buscaba un poco de luz y de compañía.
Queda entre nosotros el silencio que sigue a toda confesión ya compartida.
Y la flor imaginaria que ahora vive también en el jardín de tu memoria.
Un lazo invisible se tendió entre dos extraños gracias a un impulso de fe.
Nada más me queda que agradecerte por haberme concedido un poco de tu tiempo.
—Luis Barreda/LAB
Norfolk, Nebraska, EUA
Enero, 2025.
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Autor:
Luis Barreda Morán (
Offline) - Publicado: 5 de enero de 2026 a las 13:34
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 7
- Usuarios favoritos de este poema: EmilianoDR

Offline)
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