Quisiera ir lento,
lo más despacio posible,
negar los sentimientos,
pero contigo es imposible.
Solo llegas, veo tu carita
y sin pensarlo pierdo los frenos.
He prometido una y otra vez
que cuando llegue el amor le diré:
pasa de largo y no vengas a mí.
Pero llegas tú, con tu sonrisa
que arregla tu carita tierna,
y sonriendo me dices: ven.
Ni yo te busqué a ti,
ni menos tú a mí,
simplemente estuvimos ahí,
en el lugar que Dios nos colocó
para descubrir algo
que algunos llaman amor.
Ese sentimiento no es algo que se busque,
sino algo que se da,
que llega a tu vida
e invade cada parte de ti,
y cuando menos lo piensas
ya estás loco, y no solo por él.
Intentas darle vueltas,
incluso por momentos saltarlo
para no sentirlo,
y aunque a veces logres correr,
él es más veloz que la luz
y sin querer ya te atrapó.
Entre sus brazos fuertes
pierdes el control,
pero con los besos suaves de su boca
despiertas sin soñar,
pues todo es una realidad,
lo que antes parecía no poderse alcanzar.
El sueño de años
hoy se cumple total,
aunque la vida vivida espanta,
arriesgas todo lo que tienes
por alcanzar la felicidad
que desde hace tiempo anhelabas.
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Autor:
Kalitox (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 5 de enero de 2026 a las 12:41
- Comentario del autor sobre el poema: Este poema nace desde la honestidad de sentir sin planes ni defensas. Es la confesión de alguien que intentó ir despacio, que quiso protegerse, pero que entendió que el amor no siempre pide permiso ni sigue reglas. Habla de ese encuentro inesperado que desarma, que enfrenta los miedos y, aun con temor, invita a arriesgarlo todo por una felicidad largamente anhelada. Escribí estos versos como recordatorio de que amar también es un acto de valentía.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 6
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., 🌱🌷 MariPD

Offline)
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