Aurora opaca...

Freddy Kalvo



 

Me enredo en mis adentros

que carcomen de rabia.

Los ruidos no me dejan,

dormir de madrugada.

 

La noche se hace espesa

igual que mis palabras

que salen y se enredan

librando sus batallas

y dentro, ahí muy dentro,

gritando van… ¡ya basta!

 

El sueño se interrumpe

sabiendo lo que pasa.

El sueño que no empieza,

el sueño que no acaba

y cada vez me enredo

en una telaraña

que tejen animales

y pienso: ¿quién los para?

 

Y sigo aquí enredado

con grito en mi garganta

que ahogo en el silencio

en noche tan macabra

mirando muchas redes

con testas insensatas

que apoyan el enredo

y creen en fantasmas.

 

Si nadie más entiende

yo digo: ¡qué desgracia!

Si vive como pobre

y preso en una jaula,

prendido a los barrotes

que le atrapan el alma.

 

Y sigo razonando

a la natura intacta:

la hormiga se organiza

y su guarida cava.

Instinto es lo que tiene,

instinto no le falta,

no tiene raciocinio

pero en su afán... ¡avanza!

 

Los cerdos en sus charcos

el mismo estiércol se hartan.

Si son cerdos de engorde

les pasan la navaja

que va cortando el cuello

y su sangre derraman

a manos del que creen

que los cuida en su granja.

 

Mas luego me pregunto

¿A dónde está la falla,

si aún con tanto canto

no escuchan la cigarra,

tampoco a muchos grillos

que día y noche cantan?

¿Y por qué, sí al verdugo,

que luego los destaza?

 

Y sigue la tormenta,

la lluvia no se escampa.

Y seguirá lloviendo

la noche se hace larga,

tan larga que la aurora

aún se mira opaca...

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