En mi cuarto
hay maravillosas cosas
que ya no están.
Fotos de personas
que no veo,
un aislamiento,
un movimiento estático,
un caso práctico
y uno imaginario,
un diario sin fechas
y flechas sin sentido
que dan en el blanco
parpadeante
de un cirujano.
En mi cuarto
hay unos pantalones
que nunca lavo,
un monstruo
sin armario,
un calendario
de hace varios años
con goteras y callos,
llaves sin puertas
y huertas sin tierra,
una piedra
que me recuerda algo,
una cuerda y un bote
en la orilla de un lago,
unos cuantos colores
que no expresan
la pureza ni la rudeza
de los olores.
En mi cuarto
hay botellas vacías,
ramificaciones y callejones
que no llegan a la bombilla,
ligeras repercusiones,
pruebas y objeciones,
dos regiones de locura
a falta de una,
el suelo y el techo
mostrando hechos,
aciertos y errores,
una nota que da en el pecho
con la pérdida de las ilusiones
y heridas hechas visiones,
está la sombra de un hombre
dentro en un sobre.
En mi cuarto
subo y bajo
sin tomar atajos,
llego tarde y a tiempo
o simplemente no llego
y me detengo en seco;
aunque el grifo sigue abierto
y rifo lo que digo
y digo lo que callo
y me hallo
de repente
solo hablando.
Nadando
en la cálida corriente
que une ayer a siempre
y hace de lo cotidiano
un cuadro contrario
que no he pintado.
En mi cuarto
está la mantita de un amigo
y el ruido del vecino,
algunos recibos
de cosas que he perdido,
de viajes sorpresivos,
un traje
de púas y alambres,
cambios bruscos de voltaje,
el rey silencio y la palabra paje,
el misterio del criterio
en un pequeño hielo
y un gran espejo
que lleva escrito
¿cómo y por qué?
como parte del rito
del hasta que…
y del grito
de coser los huecos
de un barco de papel.
En mi cuarto
hay piernas recorriendo
la niebla de la silla,
invirtiendo
lo que va saliendo
en fotos arrugadas
entre polvo disperso
de salidas con ingreso,
idas y venidas,
estadios desiertos
y ahogos secretos
entre tenedores,
cucharas, mecheros,
tendones y abrelatas,
cables fantasmas
que llegan al otro lado
de paredes aladas
y formas desfiguradas.
En mi cuarto
tiro los dados
y uno los puntos,
me separo y me junto,
abro la puerta
y me veo desnudo,
gesticulo,
busco los zapatos,
miro y suspiro
y caigo sin prisa
en el primer paso del día.
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Autor:
Xwyz (
Offline) - Publicado: 5 de enero de 2026 a las 11:07
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 9
- Usuarios favoritos de este poema: William Contraponto, racsonando, Mauro Enrique Lopez Z., Santiago Alboherna, EmilianoDR

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